El Estado Mayor ucraniano aseguró que la planta de Orsk quedó completamente paralizada tras un ataque con drones. La ofensiva forma parte de la estrategia de Kiev para debilitar la capacidad energética y logística de Moscú mediante ataques contra infraestructuras clave.
Ucrania aseguró haber dejado completamente fuera de servicio la refinería de Orsk, una de las instalaciones petroleras más importantes de Rusia, tras un ataque con drones de largo alcance llevado a cabo durante la madrugada. Según el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas ucranianas, la planta sufrió daños críticos que obligaron a detener totalmente sus operaciones.
La refinería de Orsknefteorgsintez, ubicada en la región rusa de Oremburgo, es considerada una de las mayores del país y tiene capacidad para procesar millones de toneladas de petróleo al año. De acuerdo con las autoridades militares ucranianas, el ataque alcanzó instalaciones fundamentales para el funcionamiento del complejo, provocando incendios y la paralización de la producción.
Parte de la refinería de Orsk después del ataque
El ataque se produjo apenas días después de otros bombardeos contra instalaciones petroleras rusas, dentro de una campaña que Kiev ha intensificado durante las últimas semanas. El objetivo, según el Gobierno ucraniano, es reducir la capacidad de Rusia para abastecer de combustible a sus Fuerzas Armadas y aumentar el costo económico de la guerra mediante daños a su sector energético.
Aunque las autoridades rusas reconocieron que la instalación fue alcanzada, no confirmaron oficialmente que la refinería haya quedado completamente inoperativa. Moscú afirmó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron numerosos drones ucranianos durante la noche y sostuvo que continúan las tareas para evaluar el alcance de los daños.
La ofensiva forma parte de una estrategia más amplia de Ucrania para trasladar parte de la guerra al territorio ruso mediante ataques de precisión contra depósitos de combustible, refinerías, plantas industriales y centros logísticos. Durante las últimas semanas también fueron atacadas instalaciones energéticas en Tartaristán y otras regiones alejadas de la frontera, obligando a Rusia a reforzar su defensa aérea en el interior del país.
Soldados ucranianos con un dron militar
Mientras tanto, Rusia continúa respondiendo con bombardeos masivos sobre ciudades ucranianas, utilizando misiles balísticos y drones de ataque contra infraestructura militar y civil. Ambos países han incrementado sus operaciones de largo alcance, lo que ha ampliado el alcance geográfico del conflicto y elevado el impacto económico sobre sectores estratégicos de ambas naciones.
Especialistas consideran que los repetidos ataques contra las refinerías rusas buscan reducir la capacidad de producción de combustibles y complicar el abastecimiento del aparato militar de Moscú. Al mismo tiempo, obligan a Rusia a destinar mayores recursos a la protección de infraestructuras críticas, en momentos en que la guerra entra en una nueva fase marcada por ataques profundos contra objetivos económicos e industriales.