El presidente de Rusia, Vladimir Putin, afirmó este sábado que está dispuesto a reunirse con el mandatario ucraniano, Volodymyr Zelenski, aunque condicionó cualquier encuentro a la concreción previa de un acuerdo definitivo orientado a un tratado de paz ''a largo plazo''. Sus declaraciones se produjeron en medio de una nueva ofensiva militar rusa sobre Ucrania y durante las celebraciones oficiales del Día de la Victoria en Moscú.
''Sería posible reunirse en un tercer país, pero solo si se alcanza un acuerdo definitivo sobre un tratado de paz, que debería estar diseñado con una perspectiva a largo plazo'', declaró Putin ante periodistas. El mandatario sostuvo además que la guerra ''se acerca a su fin'', aunque advirtió que el conflicto continúa siendo ''un asunto serio''.
En sus declaraciones, Putin volvió a responsabilizar a los países occidentales por la continuidad de la guerra, al acusarlos de intensificar la confrontación con Rusia mediante el respaldo político, financiero y militar brindado a Kiev desde el inicio de la invasión. ''Empezaron a intensificar la confrontación con Rusia, que continúa hasta hoy'', señaló.

La propuesta de diálogo llegó en una jornada marcada por nuevos bombardeos rusos sobre distintas regiones ucranianas. Según las autoridades de Kiev, Rusia lanzó un misil balístico Iskander y 43 drones de ataque durante la madrugada, pese a la tregua de tres días anunciada previamente por el presidente estadounidense Donald Trump.
Los ataques alcanzaron especialmente las regiones de Sumy, Odesa y Cherníhiv. Al menos tres personas murieron, entre ellas un padre y su hijo, mientras varias más resultaron heridas. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania informó que numerosas viviendas particulares quedaron destruidas o incendiadas como consecuencia de los bombardeos.
En la región de Cherníhiv, el fuego afectó una granja y provocó la muerte de dos civiles, además de dejar un herido. Equipos de emergencia trabajaron durante horas para controlar los incendios y asistir a los afectados, aunque las tareas de rescate debieron interrumpirse temporalmente debido al riesgo de nuevos ataques.
Imágenes difundidas por las autoridades ucranianas mostraron calles cubiertas de escombros, casas parcialmente destruidas y vehículos calcinados tras el impacto de los drones y proyectiles rusos. La Fuerza Aérea de Ucrania aseguró que logró derribar 34 de los 43 drones lanzados por Moscú, aunque nueve proyectiles impactaron en al menos seis puntos diferentes del país.

La ofensiva coincidió con las celebraciones del Día de la Victoria en Rusia, una de las fechas más importantes del calendario político y militar del Kremlin. Este año, los actos oficiales en Moscú se realizaron bajo fuertes medidas de seguridad, con restricciones en las comunicaciones y sin algunas de las habituales exhibiciones militares masivas.










