El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, anunció la puesta en marcha de una "operación de influencia" de 40 días destinada a incrementar la presión sobre Rusia y forzar al Kremlin a sentarse a negociar el fin de la guerra. La decisión fue adoptada tras una reunión con el jefe del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), el mayor general Yevhen Khmara, quien presentó un informe sobre las recientes operaciones de largo alcance y los avances logrados en el frente.
"He aprobado una operación de influencia de 40 días contra el Estado agresor con el objetivo de obligarlo a poner fin a la guerra", declaró Zelensky, sin revelar detalles específicos sobre el desarrollo de la campaña por razones de seguridad.
Soldados del Servicio de Seguridad de Ucrania
La iniciativa llega en un momento en que Ucrania ha intensificado sus ataques con drones y misiles de largo alcance contra objetivos estratégicos dentro de Rusia, especialmente refinerías, depósitos de combustible e infraestructura logística utilizada para abastecer al ejército ruso. Kiev considera que estos ataques están afectando la capacidad de Moscú para sostener su esfuerzo bélico.
Durante el encuentro con la cúpula del SBU también se evaluó el desempeño del Centro de Operaciones Especiales "Alfa", una unidad que Zelensky calificó como una de las más eficaces en la neutralización de personal y equipamiento militar ruso. El mandatario destacó además el papel de los drones ucranianos, que en los últimos meses han llevado la guerra a regiones del interior de Rusia consideradas hasta hace poco fuera del alcance de Kiev.
Según diversos analistas, la nueva estrategia busca aumentar el costo de la guerra para el Kremlin golpeando instalaciones energéticas, centros logísticos y objetivos militares alejados del frente. En los últimos días, Ucrania lanzó algunos de los mayores ataques con drones desde el inicio del conflicto, obligando a Rusia a reforzar la defensa aérea de Moscú y otras instalaciones estratégicas.
Soldados ucranianos con un dron militar
La ofensiva coincide con un momento en el que las negociaciones diplomáticas permanecen estancadas. Mientras Kiev intenta incrementar la presión militar para mejorar su posición negociadora, Moscú mantiene su ofensiva y continúa rechazando las principales condiciones planteadas por Ucrania para alcanzar un acuerdo de paz.
Con esta operación de 40 días, el gobierno ucraniano apuesta a combinar la presión militar, la inteligencia y los ataques de largo alcance para modificar el cálculo estratégico del Kremlin y crear condiciones que, según Zelensky, puedan llevar finalmente a Rusia a aceptar una negociación para poner fin a más de cuatro años de guerra.