Un informe elaborado por Kalina Ann detalla tres casos recientes que exponen cómo la agenda progresista avanza sobre los más jóvenes mediante políticas de género, la eutanasia en bebés y niños y la legalización del aborto hasta el último día del embarazo.
Esto se lleva a cabo con legislaciones y propuestas que, presentadas con discursos compasivos, buscan justificar intervenciones irreversibles sobre la vida de los niños.
Caso 1: reafirmación de género para menores en EEUU
En Estados Unidos, el informe se centra en los tratamientos de reafirmación de género aplicados a menores. Estos incluyen bloqueadores de pubertad, terapias hormonales y, en algunos casos, cirugías como la extirpación de senos.
Según los datos recopilados por el grupo médico Do Not Harm entre 2019 y 2023, se facturaron cerca de 120 millones de dólares a aseguradoras por estos procedimientos en pacientes menores de edad.
Datos del grupo médico Do Not Harm.
Las cifras identifican aproximadamente 14.700 menores operados y más de 8.500 sometidos a hormonas o bloqueadores.
En agosto de 2026, el Departamento de Salud de Estados Unidos retomó estos números en el informe titulado “Wolves in White Coats”.
El documento de 64 páginas agrega que parte de esa facturación no se registró formalmente como disforia de género, sino bajo códigos más vagos como trastorno endocrino sin especificar. Kalina Ann destaca que el informe describe un daño irreparable infligido a jóvenes estadounidenses durante la última década.
Caso 2: Asistencia Médica para Morir en Canadá
El segundo caso examinado ocurre en Canadá, donde existe el programa MAID (Asistencia Médica para Morir). Desde 2016, un adulto puede solicitar que un médico le administre fármacos para terminar con su vida si cumple determinados requisitos.
La ley federal actual exige, entre otras condiciones, tener dieciocho años y capacidad de consentimiento, lo que deja a los bebés fuera de la discusión.
Noelia Castillo.
Sin embargo, el Colegio de Médicos de Quebec lleva años proponiendo abrir esa posibilidad en casos extremos. A finales de agosto de 2026, la entidad reiteró ante la prensa la contemplación de la eutanasia como tratamiento apropiado para bebés con dolor extremo asociado a malformaciones o síndromes que destruyan cualquier perspectiva de supervivencia.
El informe advierte que la evaluación de estos casos clínicos puede resultar deshonesta, como ocurrió con el caso de la española Noelia Castillo.
Según el cuerpo médico, la joven sufría dolores extremos y no podía caminar; no obstante, trascendieron videos en los que se la observa caminando e incluso subiendo y bajando escaleras.
Cuando los sistemas de salud se encuentran tomados por activistas de izquierda, resulta difícil que los casos se evalúen con honestidad, lo que abre la puerta a una industria de muerte.
Caso 3: Aborto sin límites
El tercer caso, el más reciente, ocurrió en Massachusettsm, Estados Unidos. Hasta hace pocas semanas, el estado permitía el aborto hasta antes de las 24 semanas.
La gobernadora demócrata Maura Healey.
Después de esa fecha, solo se contemplaban cuatro excepciones legales: peligro para la vida de la mujer, riesgo para su salud física o mental, anomalía fetal letal, o diagnóstico tan grave que el feto no pudiera vivir fuera del útero sin intervenciones extraordinarias.
El 10 de agosto de 2026, la gobernadora demócrata Maura Healey firmó la ley Prioritizing Patient Access to Care Act, que entrará en vigor el 8 de noviembre de 2026. El cambio central elimina las cuatro excepciones enumeradas y permite que, después de las 24 semanas, un aborto se realice basándose únicamente en el juicio profesional del médico.
Esto implica que basta el criterio del facultativo, incluso en situaciones donde un enfermo mental solicite terminar con la vida de un bebé a punto de nacer con el consentimiento de la madre.
Los casos mencionados en el informe ilustran de forma clara cómo las políticas progresistas avanzan sobre los más chicos. Primero se normaliza alterar el cuerpo de un niño, luego se discute si algunos bebés no deberían seguir viviendo y, finalmente, se borra el último límite escrito al aborto tardío.