Las autoridades británicas confirmaron esta semana la condena de dos extremistas islamistas que planificaban un ataque armado masivo contra la comunidad judía en Inglaterra, un complot que, de haberse concretado, habría sido uno de los atentados terroristas más mortales en la historia del Reino Unido.
El caso vuelve a poner en primer plano la amenaza persistente del terrorismo yihadista y el riesgo específico que enfrentan comunidades judías en Occidente.
Según informaron la policía y la fiscalía, Walid Saadaoui, de 38 años, y Amar Hussein, de 52, fueron hallados culpables de conspirar para llevar a cabo una masacre inspirada por el Estado Islámico (ISIS).

Ambos planeaban utilizar armas automáticas para asesinar al mayor número posible de judíos, motivados por una ideología extremista abiertamente antisemita.
El jefe adjunto de la policía antiterrorista del noroeste de Inglaterra, Robert Potts, advirtió que el plan podría haber derivado en “uno de los ataques terroristas más letales, si no el más letal, en la historia del Reino Unido”.








