Andrew Macdonald reconoció que no se ve una conexión clara entre el mayor uso de inteligencia artificial y la entrega de funciones útiles para los usuarios, a pesar del fuerte gasto de la compañía.
Uber está empezando a poner en duda el retorno de sus fuertes inversiones en inteligencia artificial. Tras haber agotado su presupuesto anual de IA en apenas cuatro meses de 2026, la empresa se pregunta si realmente está obteniendo beneficios concretos de estos gastos millonarios.
En una entrevista con Rapid Response, el presidente y director de operaciones de Uber, Andrew Macdonald, admitió que no encuentran una relación directa entre el aumento en el consumo de tokens para herramientas como Claude Code y la creación de características más útiles para los usuarios.
“Esa conexión todavía no está, ¿viste? Puede ser que implícitamente se estén lanzando más cosas, pero es muy difícil trazar una línea entre una de esas métricas y decir ‘ahora estamos produciendo un 25 por ciento más de funciones útiles para el consumidor’”, señaló Macdonald.
El desafío de medir el impacto real
El ejecutivo reconoció que, si bien algunos indicadores técnicos muestran crecimientos astronómicos, resulta complicado justificar el gasto cuando no se traduce claramente en mejoras visibles para los clientes. “Creo que en los próximos trimestres y años quizás se vuelva más claro, pero hoy es difícil”, agregó.
En 2025, Uber destinó 3.400 millones de dólares a esfuerzos de investigación y desarrollo, un 9 por ciento más que el año anterior. Este aumento se explica en gran parte por las apuestas en IA, aunque los resultados tangibles aún generan dudas internas.
El mes pasado, el CEO Dara Khosrowshahi había mencionado que la compañía compensaba estas inversiones contratando menos personal humano. Macdonald profundizó en esa idea y planteó que será necesario comparar el consumo de tokens y sus costos versus la cantidad de empleados.
“Si no se puede trazar una línea directa con cuántas funciones y funcionalidades útiles se están enviando a los usuarios, ese intercambio se vuelve más difícil de justificar”, explicó.
Preocupación en el sector tecnológico
Este posicionamiento de Uber marca un punto de inflexión en el entusiasmo generalizado por la IA que se vio en los últimos años. Muchas empresas del sector invirtieron fuertemente esperando ganancias rápidas de productividad, pero los ejecutivos comienzan a exigir evidencias más concretas.
Macdonald destacó que, si bien la tecnología muestra avances impresionantes en métricas internas, la traducción a valor real para el negocio y sus usuarios todavía no es tan evidente como se esperaba.
La compañía, que opera en decenas de países y genera miles de millones en ingresos, ahora busca equilibrar su estrategia de innovación con una mirada más pragmática sobre los costos. Este debate interno podría influir en cómo otras grandes tecnológicas encaran sus presupuestos de IA en el futuro cercano.
Por el momento, Uber continuará invirtiendo en inteligencia artificial, pero con una mirada más crítica y exigente sobre los resultados que realmente genera para su operación diaria y la experiencia de sus usuarios.