El negocio de las baterías estacionarias se volvió uno de los más atractivos del momento. Mientras las ventas de vehículos eléctricos se estancaron en Estados Unidos, las instalaciones de baterías grandes para guardar energía se duplicaron en los últimos dos años y no muestran signos de parar.
Automotrices tradicionales como Ford y ahora General Motors (GM) quieren agarrar su parte de este pastel que Tesla domina con mano de hierro. La razón principal es el boom de los centros de datos para inteligencia artificial, que multiplican la demanda de electricidad.
Se espera que la demanda energética de estos data centers casi se triplique hacia el final de la década. Pero no es solo eso: también se electrifican cada vez más sectores como el transporte, la manufactura y los sistemas de climatización.
El dominio actual de Tesla
Tesla se lleva la mayor parte del mercado. Del total instalado el año pasado, unos 57 gigavatios-hora, la empresa de Elon Musk fue responsable del 82%. Sus ingresos por generación y almacenamiento de energía se duplicaron desde 2023, impulsados por productos como Megapack y Powerwall.












