Durante años, en la Argentina sufrió graves problemas económicos. Pero reducir los problemas de nuestro país a meros problemas económicos es quedarse en la superficie del problema. La economía en mayor o menor medida se encuentra condicionada por la política. Mejor dicho, por los políticos. Es decir que la ráíz de los problemas económicos son problemas políticos. No son meros números, lo que se discute son ideas.
Cuando comenzó el actual gobierno y el Presidente Javier Milei empezó a hablar de la Argentina como faro de Occidente, muchos repetían ese concepto sin detenerse demasiado a pensar qué significaba realmente. ¿Qué es Occidente? ¿Sobre qué se sostiene? ¿Qué valores lo definen?
En la semana de mayo recordamos uno de los momentos fundacionales de nuestra Patria. El 25 de mayo no debería ser solo un feriado o una celebración simbólica. Debería ser también una oportunidad para preguntarnos quiénes somos, de dónde venimos y qué país queremos construir.
Recordemos hoy más que nunca que “Dios es fuente de toda razón y justicia”. Esto implica que hay un Creador de todo el universo. Y el Estado que no respeta a Dios se convierte en un Dios Estado. Es decir, en un Estado que no elimina la espiritualidad de los hombres, sino que busca asumirla y controlarla. Se vuelve una religión laica donde los políticos son sus sacerdotes y obispos que tienen un mandato pseudo divino. Con el que pueden intervenir en la vida de las personas, incluso en su intimidad. Todo en nombre de la justicia o, mejor dicho, lo que ellos dicen que es justicia.
Hoy mucha gente habla de amor a la Patria. Pero, para amar verdaderamente a la Patria, primero hay que conocerla. Conocer su historia, sus tradiciones, sus héroes, sus ideas fundacionales y también sus errores. Porque los pueblos que desconocen su historia terminan repitiendo errores del pasado. Como decía Cicerón: “La historia es maestra de la vida”. En un marco donde muchas veces se relativiza todo —la cultura, las tradiciones, incluso el sentido de pertenencia— creemos que es importante volver a poner en discusión aquellas bases que hicieron posible nuestra civilización y nuestra Nación.







