Por Fabián Calle, para La Derecha Diario.
La publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump pone en blanco sobre negro como el dos veces Presidente entiende los desafíos geopolíticos así como también los culturales e ideológicos que enfrenta la superpotencia y sus zonas de influencia.
La pelea por el plano de las ideas, mentes corazones adquiere igual relevancia que lo estratégico militar. Un documentos sin lugar a dudas disruptivo con todo lo publicados por la Casa Blanca desde el fin de la Guerra Fría. Entre sus ejes centrales sobresale:
1. Una plena conciencia del fin de la unipolaridad iniciada por colapso de la URSS.
2. El reconocimiento del los serios errores que Washington cometió en esas décadas de poder casi absoluto. Entre las mas importantes, subestimar las consecuencias del ascenso de China y no darle un mayor espacio a la búsqueda del dialogo y la coordinación con Rusia.

Sin olvidar guerras innecesarias como Irak 2003 y veinte años de presencia en Afganistán, así como sucesivas expansiones de la OTAN que resquebrajaban más y más la relación con Moscú, facilitándole a Beijing su estrategia de aproximación y cooptación de voluntades en Rusia y la inútil aventura de intentar democratizar el Medio Oriente pos 2001, fueron la distracción que China supo utilizar muy bien para consolidarse en Asia Pacifico.














