Uno de los elementos más representativos de esta praxis ha sido el cierre del déficit fiscal primario en tiempo récord, así como la implementación de reformas estructurales orientadas a la liberalización de la economía. Esto incluye la desregulación del comercio, la reducción del Estado empresario y la apertura al capital internacional, todo ello bajo la narrativa de la soberanía individual, la propiedad privada y la competencia como pilar civilizatorio.
Milei también ha reivindicado el rol de la teoría del valor subjetivo, central en la Escuela Austriaca, al rechazar el marxismo y su concepción objetivista del valor-trabajo. Su mensaje, repetido como mantra, “el Estado no es la solución, es el problema”, no es más que una reformulación moderna del laissez-faire misiano y hayekiano.
Milei antes de la presidencia: divulgación, filosofía y la batalla cultural
Mucho antes de ocupar un cargo público, Javier Milei ya venía librando una guerra cultural, ideológica y filosófica. Su participación en medios de comunicación, conferencias y debates no solo consistía en análisis económicos sino en la defensa apasionada de principios filosóficos vinculados al liberalismo clásico, al minarquismo e incluso al anarcocapitalismo rothbardiano. En entrevistas y exposiciones, Milei citaba de memoria a autores como Carl Menger, Eugen von Böhm-Bawerk, Mises, Hayek y Rothbard, desafiando frontalmente el estatismo arraigado en la cultura política argentina.















