Ahora bien, reconocía Mariano Moreno que la tan mentada libertad de prensa no podía darse de la noche a la mañana: “Los Pueblos no pueden sèr libres quando se quiere que lo sean, sino quando pueden serlo; y el paso dificil desde la esclavitud à la verdadera y solida libertad, debe hacerse por grados. Primero, era destruir à los Enemigos del sistema que estaba fundandose, aùnque fuese à costa de alguna privacion, por parte del Pueblo; que poner à este en completo exercicio de sus prerrogatibas, que la obstinacion de aquellos harian solo permanentes un dia”.
Por otra parte, la Junta no creyó conveniente que el don de la libertad de la prensa fuese consagrado por un gobierno reciente; y que encima era provisional y no constitutivo; como era, precisamente, esta Junta Gubernativa. Pensaba que “la mayor parte de la Sociedad no habria conocido de pronto el beneficio que se le procuraba”. Con lo cual, “sin expedir una abolicion solemne de las vexaciones de la Imprenta, la Junta la empezò à preparar por una discreta tolerancia y hizo saber à los literatos que era tiempo de exercitar sus talentos”.
Fue por eso que la Junta declaró la “libertad de la prensa, aunque todavia en terminos que podrian parecer diminutos. Pero el Art 1°. de esta declaracion dice lo siguiente: ‘Todo Hombre puede publicar sus ideas libremente y sin previa censura. Las disposiciones contrarias à esta libertad quedan sin efecto’ [Gazeta de Buenos Ayres, de 26 de Octubre de 1811].
El Dr. Moreno tomò sobre si el cargo de Editor de la Gazeta de Buenos Ayres, cuyo establecimiento fuè promovido por él mismo. En tiempos anteriores, Buenos Ayres tubo un papel público con el titulo de Telegrafo; y posteriormente, otro con el de Semanario de Agricultura, Industria y Comercio; ambos periodicos fueron de corta duracion, y sus Autores, ò maltratados por el Govierno, ò disgustados de su esteril empresa, se habian reducido al silencio; como los del Mercurio Peruano, en Lima. Quando se estableciò la Junta, se hechaba menos el medio sencillo de esparcir las ideas, y hacer à los Hombres comunicatibos, que en todas partes se executa por esta clase de Escritos.
Esta falta no pudo escaparse à la penetracion del Dr. Moreno, y su anhelo del bien publico lo determinò à la fundacion de una Gazeta enteramente nueva; y que jamàs se habria visto en las Colonias, en otras circunstancias. El thema que escogiò para ella indicaba el espiritu que animaria el Escrito, y lo que la Causa de la libertad tenia que esperar de un tàn buen Abogado. El escogiò aquellas palabras admirables de Tacito, exquisitamente aplicadas à la situacion del Pais: ‘rara temporum felicitate ubi sentire quæ velis et qua sentias dicere licet’ [Rara felicidad de los tiempos, en los que pensar lo que quieras y decir lo que piensas está permitido].












