La Derecha Diario logo
ENX logoInstagram logoYouTube logoTikTok logo
POLÍTICAINTERNACIONALESECONOMÍADEPORTESENTRETENIMIENTONEGOCIOS & FINANZAS
  • ENXInstagramYouTubeTikTok
  • Secciones
  • POLÍTICA
  • INTERNACIONALES
  • ECONOMÍA
  • DEPORTES
  • ENTRETENIMIENTO
  • NEGOCIOS & FINANZAS
  • OPINIÓN
  • SOCIEDAD
  • Países
  • La Derecha Diario México logoLA DERECHA DIARIO MÉXICO
  • La Derecha Diario Uruguay logoLA DERECHA DIARIO URUGUAY
  • La Derecha Diario Ecuador logoLA DERECHA DIARIO ECUADOR
  • La Derecha Diario Bolívia logoLA DERECHA DIARIO BOLÍVIA
  • La Derechadiario República Dominicana logoLA DERECHADIARIO REPÚBLICA DOMINICANA
  • La Derecha Diario Israel logoLA DERECHA DIARIO ISRAEL
  • El Diario
  • QUIENES SOMOS
  • AUTORES
  • PUBLICIDAD
  • DONAR

El superávit desnudó décadas de mentiras socialistas

El superávit desnudó décadas de mentiras socialistas
El superávit desnudó décadas de mentiras socialistas
porJuan Gabriel Flores
opinion

El equilibrio fiscal dejó de ser una herejía y pasó a ser la prueba del engaño estatista.


Hay datos que no admiten interpretación. Resultados que dejan a la política tradicional sin refugio retórico. El segundo año consecutivo de superávit fiscal primario y financiero no es solo un logro técnico: es la demolición definitiva del mito fundacional del kirchnerismo y de toda la izquierda local. Durante décadas nos dijeron que el equilibrio era imposible, que ajustar era inmoral, que ordenar implicaba “hambrear”. Hoy, con números, Milei prueba exactamente lo contrario.

El año 2025 cerró con superávit primario y financiero, algo que la Argentina no lograba desde hace más de quince años, y que jamás había conseguido cumpliendo íntegramente con los servicios de la deuda pública. No hubo default encubierto, no hubo licuación vía inflación, no hubo manotazo discrecional. Hubo una decisión política simple y brutal: gastar menos de lo que entra. Algo tan básico que el estatismo convirtió en herejía.

El dato más incómodo para el progresismo no es solo el resultado fiscal. Es cómo se alcanzó. El gasto primario cayó un 27% real respecto de 2023, pero el gasto social directo —sin punteros, sin intermediarios— cubrió casi la totalidad de la canasta básica alimentaria. Pettovello ajustó a quienes vivían de los pobres y no al vulnerable. Esa distinción, tan obvia como revolucionaria, explica el odio.

Y hay algo todavía más disruptivo: el superávit se logró bajando impuestos. Eliminación del Impuesto PAIS, reducción de retenciones, alivio arancelario, fin de tributos distorsivos. Más de 2,5 puntos del PIB devueltos al sector privado. Para el manual keynesiano criollo, esto era imposible. Para Milei, era la condición necesaria. El ancla fiscal no es un capricho: es el corazón del programa económico. Y está blindada en el Presupuesto 2026. No hay marcha atrás.

Ese orden fiscal no es una planilla de Excel. Tiene consecuencias políticas, culturales y simbólicas. Cuando el Estado deja de saquear vía inflación, cuando baja impuestos y cumple sus compromisos sin relato ni trampa, ocurre algo que el kirchnerismo nunca supo administrar: legitimidad social sin clientelismo.

Por eso la presencia de Milei en Jesús María molestó tanto. No por la jineteada ni por el folklore, sino porque exhibe lo que para el progresismo es inadmisible: un Presidente liberal con arraigo popular real. Milei no gobierna desde un despacho aislado ni desde la corrección política. Conecta con la Argentina profunda porque el orden que predica se traduce en hechos concretos: menos impuestos, menos inflación, menos privilegios. Defender el mérito, la libertad y el esfuerzo propio dejó de ser un discurso “elitista” para volver a ser sentido común. Ese es el golpe más duro al relato. Y por eso no lo perdonan.

Ese orden interno no solo reordena la economía: devuelve credibilidad al país. Un Estado que cumple, que no vive del déficit ni del engaño inflacionario, vuelve a ser un socio confiable. Y sin credibilidad no hay mundo; hay aislamiento. Con credibilidad, la Argentina vuelve a sentarse en la mesa grande.

Por eso la firma del acuerdo Mercosur–Unión Europea no es un gesto diplomático ni una foto para la tribuna. Es la consecuencia directa de haber roto con el modelo de encierro, atraso y falsa “soberanía” que nos vendieron durante años. Apertura, comercio y competencia sobre una base de orden fiscal real. En un mundo que entra en una nueva etapa de expansión comercial, la Argentina deja de arrastrarse y vuelve a jugar en serio, no desde el relato, sino desde los hechos.

La imagen es potente y simbólica: una noche de cultura popular en Jesús María, una mañana de diplomacia internacional, una firma histórica en Asunción y Davos en agenda. Lo popular, lo moral, la libertad y lo global en una misma secuencia. Milei en el centro de la escena, sin complejos, sin dobles discursos, sin pedir permiso.

El superávit no es magia. Es ética pública. Es terminar con el robo inflacionario. Es ponerle límites al Leviatán. Es demostrar que la Argentina no estaba condenada al fracaso: estaba secuestrada por una casta que vivía del desorden. Ese ciclo se terminó. Y por eso gritan. Porque saben que, esta vez, el cambio no es retórico. Es estructural. Y llegó para quedarse.


Noticias relacionadas

Modernización laboral: el fin del régimen que expulsó al trabajador

Modernización laboral: el fin del régimen que expulsó al trabajador

Por fin el Estado deja de tratarte como culpable

Por fin el Estado deja de tratarte como culpable

Prebendarios al desnudo: la mentira del ''cuidar la industria'' que nos empobrece

Prebendarios al desnudo: la mentira del ''cuidar la industria'' que nos empobrece

El fin de la pauta oficial es una declaración de principios

El fin de la pauta oficial es una declaración de principios

Modernización laboral o dependencia

Modernización laboral o dependencia

Cuando responder molesta más que mentir

Cuando responder molesta más que mentir

La Derecha Diario logo
TwitterInstagramYouTubeTikTok

Nosotros

  • Quienes Somos
  • Autores
  • Donar

Privacidad

  • Protección de datos
  • Canales
  • Sitemap

Contacto

  • info@derechadiario.com.ar
PUBLICIDAD