Rafael Grossi, actual director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quedó en la lista final de cuatro candidatos a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas, junto a la expresidente comunista Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall.
La definición del próximo sucesor de António Guterres comienza a tomar forma esta semana con las audiencias públicas ante los 193 Estados miembros.
Durante dos jornadas, martes y miércoles, cada postulante será sometido durante tres horas a preguntas tanto de representantes gubernamentales como de la sociedad civil, en una etapa preliminar del proceso.

Se trata de un mecanismo relativamente reciente dentro del organismo, implementado en 2016 con el objetivo de dotar de mayor transparencia a la elección. De hecho, es apenas la segunda vez en los más de 80 años de historia de la ONU que se realiza este tipo de exposición pública de los candidatos.
En este contexto, la presencia de Grossi en la instancia final posiciona a la Argentina en una competencia de alto nivel internacional, en medio de un escenario global atravesado por conflictos y desafíos estructurales para la organización.









