La Provincia de Buenos Aires atraviesa una profunda crisis estructural caracterizada por la destrucción de la educación pública, un deterioro del cual el nefasto gobernador kirchnerista Axel Kicillof se niega sistemáticamente a hacerse cargo. En lugar de asumir las falencias acumuladas tras años de gestión provincial deficiente, el mandatario ha optado por descargar las culpas sobre la administración que lidera el Presidente Javier Milei, acusándolo del desfinanciamiento y exigiendo la devolución de supuestos recursos.
La tensión política y el malestar social escalaron durante una reciente visita del gobernador al municipio de Carlos Casares. Al ser abordado por periodistas respecto a la paupérrima situación edilicia de los establecimientos escolares, Axel Kicillof reaccionó de manera destemplada contra los reclamos territoriales.
















