Ese mecanismo terminó siendo aprovechado por los delincuentes para cometer el asalto. Ambos llegaron encapuchados y con sus rostros parcialmente cubiertos. Uno de ellos fue el primero en exigir el dinero y los teléfonos celulares de las víctimas.
El violento robo
“Yo la voy a hacer simple. Quiero la plata y nos vamos a ir tranquilos. Nada más”, se escucha decir a uno de los asaltantes en la grabación. Inmediatamente después, volvió a exigirles sus pertenencias: “Dame la plata, dame los dos teléfonos y nos vamos tranquilos”.
La situación se agravó cuando su cómplice sacó una pistola que llevaba entre su ropa, la cargó y apuntó contra los trabajadores. Mientras sostenía el arma con su mano derecha, volvió a exigirles que entregaran todo lo que tenían o les dispararía en la cabeza.











