El Departamento de Estado de Estados Unidos salió públicamente a respaldar al Gordo Dan luego de la denuncia penal presentada en Argentina por el Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) contra el influencer por una publicación crítica del islam.
La postura fue expresada por Sarah B. Rogers, subsecretaria de Estado de EEUU para Diplomacia Pública, quien compartió en X el mensaje del presidente Javier Milei en defensa de la libertad de expresión y afirmó: “Orgulloso de ver a mi amigo el presidente Milei defender la libertad de expresión. Naturalmente, Estados Unidos también lo hace. Los podcasters no deberían ser encarcelados por memes”.
Rogers ocupa desde octubre de 2025 el cargo de subsecretaria de Estado para Diplomacia Pública y tiene entre sus responsabilidades la comunicación y el vínculo de Estados Unidos con audiencias internacionales.
El respaldo de EEUU llegó después de la denuncia contra el Gordo Dan
La intervención de la funcionaria estadounidense se produjo después de que el Centro Islámico de la República Argentina denunciara penalmente a Daniel Parisini, conocido como Gordo Dan, por una publicación difundida en X.
La denuncia se originó a partir de una imagen publicada por Parisini bajo el título “Lo que ofrece el islam”, que incluía una serie de conceptos y prácticas que el influencer atribuía a esa religión. El CIRA recurrió a la Justicia y fundamentó su presentación en la legislación argentina contra la discriminación.
El respaldo de EEUU llegó después de la denuncia contra el Gordo Dan
Frente a la denuncia, el Gordo Dan sostuvo que no se retractaría y defendió su derecho a cuestionar públicamente al islam. También acusó al Centro Islámico de intentar utilizar la Justicia para silenciar sus expresiones.
La controversia escaló rápidamente hasta involucrar al propio Presidente. Javier Milei compartió el mensaje del Gordo Dan y escribió “TOMAR NOTA”, en una señal explícita de respaldo frente a la denuncia.
Sarah Rogers respaldó a Milei y marcó la posición de EEUU
La declaración de Rogers representa un nuevo capítulo en la disputa y lleva el conflicto por la libertad de expresión al plano internacional.
La funcionaria estadounidense no se limitó a defender en términos generales la libertad de expresión, sino que hizo referencia directa al caso argentino al compartir la publicación de Milei.
Su mensaje fue contundente: “Los podcasters no deberían ser encarcelados por memes”.
Luego de la publicación de Rogers, el propio Gordo Dan respondió agradeciendo al Departamento de Estado por su postura. “La libertad es un valor moral no negociable de la civilización occidental”, escribió el influencer.
La posición expresada por Rogers coincide con una política más amplia de la administración de Donald Trump en materia de libertad de expresión. El Gobierno estadounidense ha impulsado medidas contra lo que considera mecanismos de censura y ha presentado la defensa del discurso político como una prioridad. En abril de 2026, el Departamento de Justicia destacó un acuerdo judicial relacionado con acusaciones de censura vinculadas al anterior Gobierno y reivindicó la protección de la libertad de expresión.
La disputa por el islamismo llegó al plano internacional
El enfrentamiento entre el Gordo Dan y el Centro Islámico se produjo en medio de una discusión política más amplia sobre libertad de expresión, religión, inmigración y los límites del discurso público en Occidente.
Después de la denuncia, distintos referentes vinculados al oficialismo argentino salieron a respaldar a Parisini. Milei fue uno de los principales protagonistas al compartir su mensaje, mientras que otros dirigentes y referentes digitales cuestionaron que una crítica religiosa pueda derivar en una denuncia penal.
Ahora, con la intervención de una de las principales funcionarias del Departamento de Estado, el caso adquirió una dimensión internacional.
El mensaje de Sarah Rogers también refuerza el alineamiento político entre la administración Trump y el Gobierno de Javier Milei en torno a la defensa de la libertad de expresión y al rechazo de mecanismos de censura.
La funcionaria estadounidense dejó así una definición que trasciende el caso particular: para Washington, el hecho de que un comunicador pueda ser llevado ante la Justicia por una publicación en redes sociales plantea una cuestión vinculada directamente con la libertad de expresión.