El proyecto se apoya actualmente en dos carriles que avanzan en paralelo. Por un lado, el Ejecutivo ya habilitó nuevas herramientas para ejecutar las privatizaciones previstas en la Ley Bases y su reglamentación. Por otro, la Agencia de Administración de Bienes del Estado tiene vía libre para impulsar la venta de inmuebles nacionales que fueron declarados “innecesarios para la gestión estatal”. Entre esos activos se encuentran distintos predios —incluidos algunos vinculados a las fuerzas— sobre los que el oficialismo puso la mira en los últimos meses.
En el entorno presidencial reconocen que el punto más delicado del proyecto no radica en la venta de los activos, sino en el destino de los fondos obtenidos. La Ley de Administración Financiera (24.156) establece que los recursos con afectación específica deben surgir por ley, lo que abre una discusión jurídica sobre la posibilidad de crear un fondo de estas características mediante un decreto simple. En Balcarce 50 admiten que esa ingeniería legal todavía se encuentra en estudio.












