El plan establece un nuevo esquema de financiamiento para fortalecer las capacidades militares de manera sostenida.
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El gobierno de Javier Milei oficializó la puesta en marcha del Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA), una iniciativa para fortalecer y modernizar las Fuerzas Armadas mediante un innovador esquema de financiamiento.
La medida fue establecida a través del Decreto 314/2026 y cuenta con el impulso del ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti.
De acuerdo con el comunicado oficial, el plan “establece un nuevo esquema de financiamiento para fortalecer las capacidades del instrumento militar”, marcando un cambio estructural en la forma en que se asignan y utilizan los recursos destinados a la defensa nacional.
Javier Milei y Carlos Presti.
Uno de los ejes principales del Plan ARMA es la redefinición del destino de los ingresos generados por la administración de bienes del Estado y las privatizaciones.
En ese sentido, se dispone que “cuando se trate de activos que no pertenecen a las Fuerzas Armadas, el 10% de lo recaudado por ventas, alquileres o privatizaciones será destinado al Ministerio de Defensa para su aplicación en reequipamiento, modernización e infraestructura estratégica”.
Este mecanismo introduce una vía de financiamiento adicional que permite reforzar áreas clave sin depender exclusivamente del presupuesto tradicional.
Otro cambio significativo se da en relación con los bienes propios de las Fuerzas Armadas. Según detalla el comunicado, “en el caso de bienes propios de las Fuerzas Armadas, hasta el 70% de los ingresos generados se reinvertirá en el sistema de defensa”.
Hasta ahora, estos fondos ingresaban en su totalidad al Tesoro Nacional, lo que limitaba la capacidad del área para reinvertir directamente en sus propias necesidades operativas y logísticas.
El comunicado del Ministerio de Defensa.
En este marco, el objetivo del Plan ARMA es garantizar que los ingresos generados por privatizaciones contribuyan de manera directa al fortalecimiento de las Fuerzas Armadas, acelerando los procesos de actualización tecnológica, mantenimiento y adquisición de equipamiento.
Además, el programa establece criterios claros para la asignación de estos recursos. En particular, “organiza y prioriza el proceso de reequipamiento en función del planeamiento conjunto y las necesidades operativas, con el objetivo de fortalecer de manera sostenida la capacidad de respuesta”.
El comunicado también destaca que este esquema “genera una fuente adicional de financiamiento que complementa el presupuesto vigente y los instrumentos existentes, y permite avanzar progresivamente en la recuperación de capacidades”. En otras palabras, no se trata de reemplazar el financiamiento actual, sino de potenciarlo y hacerlo más eficiente.
Finalmente, el Gobierno de Milei subrayó el impacto a largo plazo de la medida al afirmar que “se consolida un esquema que permite sostener la modernización y el reequipamiento de las Fuerzas Armadas en el tiempo”.