Repartidores identifican 65 zonas críticas y 47 barrios "negros" donde es imposible trabajar por la desidia municipal.
La inseguridad en la capital cordobesa ha alcanzado niveles de emergencia ante la inacción del Palacio 6 de Julio. Un relevamiento colaborativo realizado por repartidores identificó más de 65 zonas donde la actividad económica es inviable. El informe detalla sectores catalogados como "negros" y "rojos", donde los trabajadores sufren ataques constantes. Esta iniciativa privada surge como respuesta directa a la desidia de la administración de Daniel Passerini.
El mapa del peligro clasifica 47 barrios en la "zona negra", considerada de muy alto riesgo para la integridad física. En estos sectores, como Villa Siburu y Los Boulevares, los trabajadores recomiendan directamente no ingresar. La falta de un plan de seguridad eficiente ha convertido a estas áreas en zonas liberadas para la delincuencia. El sector privado debe autogestionar su protección ante el retiro del Estado de sus funciones básicas.
Los repartidores también marcaron 17 sectores en "zona roja", donde los robos de motos y celulares son moneda corriente. Barrios como Villa El Libertador y Argüello Norte presentan un nivel de peligrosidad que obliga a los trabajadores a extremar precauciones. La improvisación municipal en materia de prevención ha dejado a quienes dependen de la calle en un estado de vulnerabilidad absoluta. El descontrol del espacio público impide el normal desarrollo del comercio.
El mapa es resultado de un relevamiento colaborativo de 65 repartidores de aplicaciones de delivery que detectaron "zonas rojas y negras" para trabajar.
Zonas liberadas y el fracaso de los programas oficiales de control
La ineficiencia del gasto en programas como "Ojos en Alerta" queda expuesta ante la magnitud del mapa delictivo. Los trabajadores organizaron grupos de autodefensa para intentar recuperar sus herramientas de trabajo sustraídas ilegalmente. Esta situación refleja la ruptura de la institucionalidad y el fracaso de la gestión local para garantizar el orden. La falta de patrullaje efectivo obliga a los ciudadanos a suplir las carencias de una burocracia paralizada.
La iniciativa de los trabajadores permite actualizar en tiempo real los puntos de asalto más frecuentes durante la noche y la siesta. Zonas intermedias catalogadas como naranjas incluyen sectores como San Martín y José Ignacio Díaz, donde el riesgo es latente. La seguridad es una condición necesaria para la iniciativa privada que el municipio se niega a proveer. Mientras tanto, el contribuyente cordobés financia una estructura municipal que no ofrece respuestas ante el avance del crimen.
La iniciativa de los trabajadores permite actualizar en tiempo real los puntos de asalto más frecuentes durante la noche y la siesta.
El abandono de los barrios periféricos y el avance de la zona negra demuestran una gestión sin prioridades claras. Barrios como General Savio o Ciudad de Mis Sueños han quedado aislados de la red de servicios por el miedo de los operarios. La seguridad jurídica de los emprendedores locales se ve vulnerada por la falta de una autoridad que imponga la ley. Córdoba necesita un cambio de rumbo urgente que priorice la protección de la propiedad privada y la libertad de trabajo.
La persistencia de estos hechos de violencia urbana erosiona la calidad de vida y el clima de negocios en la capital. El mapa es una denuncia pública contra la inutilidad administrativa que impera en la actual gestión municipal. Hasta que no se recupere el control de las calles, la actividad del delivery seguirá siendo una profesión de alto riesgo. Los cordobeses exigen que los recursos del Estado se destinen a combatir el delito y no a sostener la propaganda oficial.
Los repartidores identificaron 47 barrios en la "zona negra", considerada de muy alto riesgo para la integridad física.