Mientras CABA apoya la reforma y Mendoza ya adhirió, la Provincia mantendrá el esquema tradicional y multará a quienes circulen con obleas no emitidas por las plantas oficiales.
El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires decidió no adherir al nuevo sistema nacional de Verificación Técnica Vehicular impulsado por el Gobierno de Javier Milei y mantendrá a los bonaerenses obligados a realizar el trámite en las plantas oficiales del distrito, incluso bajo amenaza de multa para quienes circulen con obleas emitidas por fuera del esquema provincial.
La decisión vuelve a dejar al gobierno de Axel Kicillofa contramano del progreso y el proceso de desregulación que impulsa la administración nacional, que busca terminar con el sistema cerrado de la VTV y permitir que talleres mecánicos y concesionarios habilitados puedan realizar la Revisión Técnica Obligatoria, siempre que cumplan con los requisitos técnicos correspondientes.
Axel Kicillof decidió complicarle la vida a los bonaerenses.
El nuevo esquema fue reglamentado tras la publicación de la resolución en el Boletín Oficial y forma parte de la reforma de la Ley Nacional de Tránsito. La medida habilita a que la revisión obligatoria pueda realizarse en establecimientos inscriptos y autorizados, en lugar de quedar limitada al monopolio de plantas concesionadas específicamente para esa tarea.
Sin embargo, la Provincia de Buenos Aires confirmó que no incorporará los cambios y que seguirá exigiendo obleas emitidas bajo su propio sistema. En la práctica, esto significa que un bonaerense no podrá aprovechar la nueva competencia nacional si la jurisdicción mantiene su negativa a adherir.
El ministro de Transporte bonaerense, Martín Marinucci, cuestionó la reforma y sostuvo que el debate no debería centrarse en el supuesto fin de un monopolio, sino en cómo garantizar controles rigurosos y confiables. También declaró que, si el Estado relaja los controles, puede poner en "riesgo" la seguridad vial.
La respuesta del Gobierno nacional llegó por parte del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien rechazó el planteo bonaerense y apuntó directamente contra Kicillof. El funcionario sostuvo que la Provincia intenta correr la discusión hacia la seguridad vial porque no puede defender el verdadero problema: el monopolio.
Sturzenegger expuso las debilidades de la decisión de Kicillof.
Sturzenegger aclaró que la revisión técnica obligatoria no fue eliminada y que la Ley Nacional de Tránsito sigue exigiendo que los vehículos sean inspeccionados. Según explicó, lo que se terminó fue el privilegio de que esa inspección sólo pudiera realizarse en los talleres que el poder político decide habilitar.
El ministro también planteó una pregunta incómoda para el kirchnerismo bonaerense: si el objetivo es defender la seguridad vial o sostener el negocio de que los argentinos tengan que ir a unos pocos talleres seleccionados por el Estado, pagar lo que se les cobra y perder horas de su vida para cumplir un trámite cautivo.
Axel Kicillof tampoco permitió el RIGI y otras innovaciones en la provincia.
Desde Nación remarcaron además que el modelo ya funciona desde hace años en el transporte de cargas, donde los camiones realizan la RTO en talleres habilitados bajo jurisdicción nacional. Para el Gobierno, si ese sistema sirve para vehículos que recorren millones de kilómetros al año, no hay razón técnica para impedirlo en autos particulares.
Mientras CABA acompaña la reforma y Mendoza ya adhirió al nuevo esquema, la Provincia de Buenos Aires decidió mantenerse al margen y sostener el sistema prebendario anterior. Una vez más, Kicillof elige el atraso y el amiguismo.