La reducción de productos en las cajas alimentarias deja al descubierto un ajuste sobre los sectores más vulnerables, en contraste con el elevado presupuesto que Buenos Aires destina a publicidad en medios.
El programa Plan Mesa, que nació para asistir a familias bonaerenses, hoy entrega menos alimentos que en sus inicios. Según el relevamiento publicado por Infobae, la caja pasó de alrededor de 15 productos a apenas 9.
Actualmente incluye una docena de huevos, arroz, aceite, harina, leche, tomate triturado, lentejas, arvejas y levadura. En sus primeras versiones, el esquema era más amplio: duplicaba productos básicos e incorporaba mayor variedad.
La caída no es marginal. Es un recorte directo en la cantidad de comida que reciben miles de familias.
La justificación oficial: falta de fondos e inflación
Desde la administración de Axel Kicillof sostienen que la reducción responde a dos factores: la inflación y la falta de transferencias del Gobierno nacional.
Incluso plantean una deuda millonaria vinculada al financiamiento alimentario escolar y reconocen que el presupuesto fue “licuado”.
Sin embargo, el propio informe muestra que los refuerzos implementados no alcanzan para compensar la pérdida en cantidad y calidad de los alimentos.
El contraste: millones en pauta oficial
Mientras la Provincia ajusta en comida, el gasto en publicidad oficial sigue siendo elevado.
De acuerdo con distintos informes presupuestarios y ejecuciones de gasto, la provincia de Buenos Aires destina decenas de miles de millones de pesos al año en pauta oficial, con partidas que en ejercicios recientes superaron ampliamente los $30.000 millones anuales en comunicación y publicidad.
Ese volumen de recursos convive con el recorte en programas sensibles como el Plan Mesa.
El contraste es directo:
Menos alimentos en las cajas
Más recursos destinados a comunicación política
Intermediación política y uso territorial
El esquema de distribución del Plan Mesa también suma cuestionamientos.
Los municipios intervienen en la entrega y, en muchos casos, presentan la asistencia como propia. Esto refuerza estructuras territoriales y genera discrecionalidad en un programa que debería ser estrictamente social.
Con menos productos y más intermediación, la ayuda pierde eficacia y transparencia.
Prioridades bajo la lupa
En cualquier administración, el destino del gasto define el rumbo político.
En este caso, la Provincia sostiene un alto nivel de inversión en pauta oficial mientras reduce la asistencia alimentaria.
No se trata solo de falta de recursos, sino de cómo se asignan.
Un ajuste que impacta en los más vulnerables
El Plan Mesa nació como una herramienta clave durante la pandemia. Hoy, seis años después, muestra señales de deterioro.
La reducción de alimentos no es un dato técnico: es una consecuencia concreta que afecta a miles de familias bonaerenses.
Mientras la discusión política se centra en responsabilidades cruzadas, el resultado es evidente: las cajas llegan con menos comida.