Mientras el Senado debate la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, el kirchnerismo marcha por la reforma de la Ley de Tierras, capítulo que el oficialismo eliminó.
Este jueves, desde las 14 horas, el Senado de la Nación lleva a cabo el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una reforma estructural clave promovida por el presidente Javier Milei. El proyecto busca establecer un marco de seguridad jurídica sin precedentes en el país, limitando los abusos del Estado, garantizando indemnizaciones adecuadas ante eventuales expropiaciones, agilizando la digitalización del sistema inmobiliario y acelerando los procesos de desalojo frente a las ocupaciones ilegales.
El dato más escandaloso y bizarro de la jornada es que la masa militante concentrada en el Congreso está protestando contra un fantasma. La principal bandera de la movilización es el rechazo a la reforma de la Ley de Tierras.
Kirchneristas marchando
Sin embargo, debido a la dura presión opositora y a la falta de consenso, el oficialismo de La Libertad Avanza tomó la firme decisión el día miércoles de dar de baja por completo el capítulo de la reforma agraria de la iniciativa que se debate hoy.
A pesar de que la reforma ya quedó formalmente fuera del debate legislativo para destrabar el resto del proyecto, los manifestantes continuaron marchando obstinadamente.
Consignas icónicas del relato nacionalista como "La patria no se vende" resuenan en la plaza del Congreso contra un articulado que ni siquiera está siendo tratado en el recinto.
El desconocimiento absoluto de lo que se legisla puertas adentro quedó registrado en declaraciones de los propios manifestantes que se viralizaron rápidamente en las redes sociales, exponiendo el nivel de desinformación que impera en la militancia kirchnerista.
Al ser consultado por la prensa sobre los motivos de su protesta, uno de los militantes kirchneristas afirmó de manera insólita: “Las tierras argentinas no se venden. Hay una ley que dice que las tierras argentinas no se venden. Está constitucionalmente en la ley”.
En la misma línea de descalificación vacía y falta de sustento técnico, otro manifestante aseguró ante las cámaras que su único propósito al asistir a la marcha era “decirle que no al psíquico de Milei”.
Durante décadas, la falta de garantías sobre los bienes y contratos ha ahuyentado la llegada de capitales, sumiendo a la Argentina en el estancamiento. Con esta iniciativa, el oficialismo apunta a revertir la decadencia histórica y restaurar un principio fundamental para el crecimiento económico.
Frente a este avance institucional, el aparato político y sindical del peronismo y los partidos de izquierda convocaron a una marcha de protesta en las inmediaciones del palacio legislativo.
Organizaciones como la CGT, las dos vertientes de la CTA, la UTEP, agrupaciones ambientalistas y partidos de la oposición movilizaron a sus estructuras bajo la lluvia para manifestar su rechazo a que se fortalezca el derecho de propiedad en el país.
Como suele ocurrir en estas convocatorias del aparato opositor, la masividad que intentan simular los dirigentes se reduce a un grupo compacto de militantes pertenecientes a organizaciones políticas partidarias. Según se pudo constatar en el lugar, la presencia de ciudadanos autoconvocados sin filiación orgánica fue prácticamente nula, evidenciando que el reclamo no representa el sentir de la sociedad trabajadora, sino el interés de las cúpulas feudales que temen perder el control de la discrecionalidad estatal.