La Fuerza Aérea Argentina recibió seis nuevos F-16 provenientes de Dinamarca y ya suma 12 unidades, en el marco del programa de incorporación de 24 aeronaves.
En el marco de una reconstrucción histórica del aparato de defensa nacional impulsada por el Gobierno de Javier Milei, la Argentina celebró este martes 29 el arribo a territorio soberano de la segunda tanda de seiscazas F-16 procedentes de Dinamarca. Este hito operacional permitie a la Fuerza Aérea Argentina acumular ya 12aviones de combate de superioridad aérea y restituyendo el orgullo militar tras años de postergación. Reflejando un nivel de eficiencia ejecutiva sin precedentes en la administración pública, la entrega de este segundo lote se adelantó tres meses respecto del cronograma previsto, el cual fijaba la fecha de arribo originalmente para el mes de diciembre.
De acuerdo con lo revelado por el analista Andrei Serbin Pont, los dos lotes restantes también podrían concentrar sus entregas durante el año 2027, acelerando el planeamiento previo que contemplaba envíos posteriores y a comienzos de 2028. Gracias a esta determinación política, la administración de Javier Milei proyecta completar la incorporación de la flota total de 24F-16 operativos antes de finalizar el año 2027, reestableciendo una verdadera fuerza de disuasión estratégica en el cono sur.
Ingresando en el detalle de las unidades que fortalecen el patrimonio de la patria, el grupo recibido en esta etapa está integrado por cuatro aeronaves monoplaza y dos aeronaves biplaza. Estas plataformas de combate multipropósito brindan una versatilidad táctica decisiva tanto para misiones de interceptación continental como para el adiestramiento operativo de las tripulaciones argentinas. Con la suma de estas seis aeronaves, el país alcanza la cifra exacta de 12aeronavesF-16 formalmente incorporadas a las filas de la Fuerza Aérea Argentina.
La travesía desde el norte de Europa hasta la provincia de Córdoba no constituyó una misión militar ni un ejercicio de combate, sino que se desplegó bajo la modalidad de vuelo de ferry, el procedimiento estándar para el traslado de aviones de combate a través de distancias intercontinentales. Durante la travesía, las escuadras mantuvieron altitudes y velocidades de crucero similares a las de un vuelo comercial, permitiendo que los pilotos ejercitaran maniobras complejas de reabastecimiento en vuelo necesarias para trayectos de gran envergadura que exceden sus operaciones habituales.
El riguroso itinerario contempló escalas técnicas estratégicas para garantizar el flujo logístico: la formación realizó una primera parada breve en Zaragoza (España), continuó su curso hacia la base de Gando en Gran Canaria (Islas Canarias) y posteriormente voló hacia Natal, en el norte de Brasil, previo a emprender el tramo final hacia su destino de recepción en la provincia de Córdoba.
Dada la autonomía limitada de los caza-interceptores para completar un vuelo transatlántico de estas características sin asistencia, la operación demostró la excelente integración estratégica de la gestión de Javier Milei con las potencias occidentales. El tramo más exigente de la travesía, situado entre Gando y Natal, requirió el despliegue de tres aviones cisterna KC-135R de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, los cuales se acoplaron a la formación en las Islas Canarias para abastecer de combustible en el aire a las seis aeronaves durante el cruce del océano Atlántico.
El dispositivo argentino estuvo coordinado y escoltado por aeronaves de soporte de la propia institución castrense: un Boeing 737 T-99 Islas Malvinas, encargado de trasladar a los equipos de técnicos, mecánicos, repuestos críticos e insumos de taller, y un KC-130H TC-69 Puerto Argentino, destinado de forma preventiva a brindar respaldo logístico y cubrir tareas eventuales de búsqueda y rescate.
En el plano regional, si bien durante una transferencia previa cazas Gripen pertenecientes a la Fuerza Aérea Brasileña escoltaron la formación sobre territorio de Brasil, el analista Andrei Serbin Pont aclaró que no se confirmó si dicho acompañamiento se repitió en esta oportunidad.
En cuanto a los parámetros operacionales y métricas registradas, los cazas F-16 realizaron el trayecto con su transpondedor apagado por razones de seguridad operativa, lo que impidió su seguimiento directo en plataformas públicas de rastreo civil como Flightradar. No obstante, el Boeing 737 T-99 Islas Malvinas sirvió como la referencia pública y visual de toda la misión al acompañar al contingente con sus sistemas de localización activos.
La nueva tanda de seis aviones de combate F-16 de la Fuerza Aérea llegó a la Argentina
Durante el segmento entre Zaragoza y Gran Canaria, el Boeing T-99 registró una velocidad de crucero constante de 796 km/h (430 nudos) y una altitud de 11.600 metros (38.000 pies). Durante el cruce sobre las aguas del Atlántico, la señal de monitoreo presentó lapsos de cobertura incompleta debido a la falta de repetidores de señal en determinados sectores oceánicos.
Para finalizar el proceso de recepción en suelo nacional, las seis aeronaves tocaron pista en la ciudad de Río Cuarto (Córdoba), emplazamiento que funcionará como base temporal de operaciones mientras avanzan las obras de infraestructura. Una vez adecuadas las instalaciones, la base permanente de la flota de F-16 en tiempos de paz será la emblemática VI Brigada Aérea ubicada en la ciudad de Tandil, provincia de Buenos Aires, restituyendo el escudo defensivo del espacio aéreo patagónico y nacional.