En el marco de la campaña anti-Argentina, el presidente Javier Milei cruzó al gobernador ultra kirchnerista de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, luego de sus declaraciones sobre la Constitución Nacional y la inmigración.
La respuesta del presidente se originó luego de que Kicillof se refiriera a las críticas contra la Argentina, destacando la identidad del país y su tradición histórica. “Hablan de Argentina sin conocerla”, lanzó el gobernador, al tiempo que remarcó la “diversidad cultural” de la sociedad argentina y su vocación de apertura migratoria.
En ese sentido, Kicillof evocó el espíritu fundacional del país: “El preámbulo se escribió para todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino, y para nosotros eso es un mandato”.
El mensaje de Milei.
Sin embargo, el presidente Milei respondió de manera directa a través de su cuenta en la red social X, donde cuestionó la coherencia del planteo del gobernador.
“Hay que ser extremadamente imbécil para meter una cita de la Constitución Nacional (la cual es liberal/libertaria), y en paralelo promover el "Estado de Bienestar" (socialista/woke y ni hablar si sos comunista)”, expresó el mandatario nacional.
La respuesta del jefe de Estado se apoyó en una interpretación conceptual del contexto en el que fue redactada la Constitución Nacional, de características liberales, diferenciándolo de la realidad actual.
El marco histórico en el que se promovía la inmigración abierta respondía a condiciones completamente distintas a las vigentes en la actualidad.
Javier Milei y Axel Kicillof.
En ese sentido, Milei planteó que no es posible sostener simultáneamente fronteras abiertas y un sistema amplio de asistencia estatal sin destruir la economía del país y las cuentas públicas.
En el período en que se redactó la Constitución, la inmigración tenía como principal objetivo el trabajo y el desarrollo económico, en un contexto donde no existía un sistema de asistencia estatal como el actual. En contraste, hoy en día existe un esquema de estado de bienestar, por lo que la dinámica cambia de manera sustancial.
Por este motivo, mantener políticas de apertura migratoria en conjunto con amplios beneficios sociales termina generando incentivos peligrosos, promoviendo la llegada de personas con el único objetivo de acceder a servicios gratuitos, lo que deriva en un desequilibrio del sistema.