En una muestra de autoridad y defensa de la soberanía, el gobierno de Rodrigo Paz frenó el intento de injerencia de una delegación de legisladores y militantes de extrema izquierda argentina. La administración del presidente Rodrigo Paz ha dado una lección de firmeza al aplicar de manera estricta la Ley N° 370 de Migración. En un operativo realizado en el aeropuerto de La Paz, las autoridades detectaron que un grupo de ciudadanos argentinos intentaba ingresar al país sin cumplir con los requisitos básicos de "itinerario y hospedaje".
Lo que presentaban como una "Misión Humanitaria" no era más que un caballo de Troya para registrar supuestas "violaciones a los derechos humanos" y así alimentar el clima de violentos disturbios que sectores leales al exmandatario Evo Morales impulsan para desestabilizar al actual gobierno.

En Bolivia estos militantes del desorden se chocaron con un Estado renovado y que funciona. La delegación, que arribó inicialmente en el vuelo 701 de Boliviana de Aviación con conexión a la sede de gobierno en el vuelo 663, estaba compuesta por figuras clave del peronismo y el Frente de Izquierda:
Juan Marino: Diputado nacional por el bloque Unión por la Patria.
Vanina Biasi: Legisladora porteña de extrema izquierda, quien fue captada en videos atacando a los oficiales locales en la terminal aérea.
Roberto Martín Illanez: Dirigente peronista.
Matías Gayol: Abogado y militante comunista del Partido Piquetero, actualmente jefe de asesores del diputado Juan Marino.
María del Rosario Hasperué: Secretaria de Derechos Humanos de la CTA Autónoma bonaerense y referente en temas de niñez.
Matías Ezequiel Bohl: Militante de ideología comunista.









