El canciller Pablo Quirno aseguró este miércoles que la decisión del Gobierno de Brasil de reducir el nivel de representación diplomática entre ambos países fue una medida "unilateral" y ratificó que la administración de Javier Milei no responderá con una escalada similar para preservar la relación bilateral.
Durante una declaración oficial, el funcionario explicó que la Cancillería brasileña convocó al embajador argentino en Brasil para comunicarle que la relación entre ambos países pasará al nivel de encargado de negocios y solicitar el retiro del representante diplomático argentino.
"Brasil tiene todo el derecho a decidir lo que ha decidido. Nosotros entendemos que hay otro camino para preservar las relaciones entre nuestros países", sostuvo Quirno.
El Gobierno rechazó profundizar el conflicto diplomático
El canciller remarcó que, pese a las diferencias políticas e ideológicas que existen entre ambos gobiernos, la Argentina optó sistemáticamente por no trasladarlas al plano diplomático.
"Argentina ha decidido, ante cada uno de esos episodios, no llevar esto a una distancia diplomática", afirmó.
En ese sentido, sostuvo que en los últimos años hubo numerosas declaraciones cruzadas entre funcionarios de ambos países, pero aseguró que la administración de Milei nunca respondió afectando la relación institucional.
Según explicó, fue Brasil quien decidió convertir esas diferencias políticas en una cuestión diplomática.
Quirno recordó episodios previos con el Gobierno de Lula
Como parte de su argumentación, el canciller recordó que el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva visitó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner antes de las elecciones presidenciales del año pasado, un gesto que, según indicó, la Argentina podría haber interpretado como una injerencia política.
Sin embargo, destacó que el Gobierno argentino decidió no adoptar ninguna medida diplomática como respuesta.
Quirno también mencionó la situación ocurrida con la representación diplomática argentina en Venezuela y afirmó que, incluso en un contexto donde había ciudadanos argentinos en riesgo y presos políticos, la administración nacional mantuvo una actitud responsable y evitó profundizar los conflictos entre Estados.
"Para pelearse hacen falta dos"
El ministro dejó en claro que la postura oficial será mantener abiertos los canales diplomáticos, independientemente de las decisiones que adopte el Gobierno brasileño.
"Del lado nuestro no va a haber ninguna acción diplomática en respuesta a lo que haga Brasil. Para pelearse hacen falta dos. No cuenten con Argentina para eso", afirmó.
Finalmente, Quirno reconoció que existen profundas diferencias ideológicas entre ambas administraciones, aunque insistió en que el Gobierno de Javier Milei considera que esas discrepancias no deben trasladarse a la relación institucional entre ambos países.
De esta manera, la Casa Rosada ratificó que mantendrá su política exterior orientada a preservar el vínculo bilateral con Brasil, aun cuando el gobierno de Lula haya decidido reducir el nivel de representación diplomática entre ambas naciones.