En un claro síntoma de que la confianza empresarial está de vuelta gracias al orden macroeconómico que logró Javier Milei, la emblemática fábrica de La Suipachense se prepara para encender sus motores una vez más,. La firma, que fue víctima de la desidia y la mala gestión asociada a los vínculos del anterior régimen con el chavismo, iniciará un nuevo capítulo bajo la conducción de la Compañía Láctea Suipacha SA, una sociedad de capitales nacionales encabezada por el empresario Pablo Asci, que ha decidido apostar por el país en este nuevo contexto de libertad de mercado.
La debacle de la empresa no fue casualidad, sino el resultado directo de un modelo de negocios agotado y viciado por la intervención. Lácteos Conosur S.A., operada por el grupo venezolano Maralac de los empresarios Manuel Fernández y Alfredo Fernández —también responsables de la crisis en Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA)—, fue llevada al abismo de la quiebra decretada en noviembre pasado por el Juzgado Civil y Comercial N°7 de Mercedes,.

Antes de este colapso, producto de la inestabilidad que dejó la herencia kirchnerista, la planta sufrió más de tres meses de parálisis total, con 140 trabajadores en un acampe desesperado por salarios adeudados, mientras la producción se desplomaba de 4 millones de litros mensuales a poco más de 2 millones,,.
Sin embargo, el cambio de paradigma político ha generado el clima de inversión necesario para que la Compañía Láctea Suipacha SA firme un contrato de alquiler por dos años para operar las instalaciones y utilizar la prestigiosa marca,.
En esta etapa de reactivación, la planta reincorporará inicialmente a 53 empleados de los 142 que conformaban la plantilla al momento del cierre,. La producción arrancará con un procesamiento de 50.000 litros diarios de leche, enfocándose en productos de alta demanda como leche larga vida, leche en polvo y yogures,.









