La Unión Europea dio un nuevo paso en su estrategia para reducir la dependencia económica de China al anunciar la preparación de una legislación que obligaría a las empresas del bloque a diversificar sus fuentes de suministro de productos estratégicos, en respuesta a las crecientes preocupaciones por los desequilibrios comerciales y los riesgos asociados a la concentración de cadenas de abastecimiento en el gigante asiático.
La decisión fue respaldada por los líderes de los 27 países miembros durante una cumbre celebrada en Bruselas, donde también acordaron intensificar el diálogo con los principales socios comerciales de la UE sobre los desequilibrios macroeconómicos globales y evaluar la necesidad de nuevas medidas comerciales para proteger los intereses europeos.
Aunque las conclusiones oficiales de la reunión evitaron mencionar directamente a China, el país asiático fue el principal foco de las discusiones. La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, explicó que Bruselas presentará próximamente una propuesta legislativa destinada a incentivar una mayor diversificación de proveedores en sectores considerados esenciales para la seguridad económica del bloque.













