Tras dos jornadas de intensa actividad, el presidente Javier Milei encabezó el cierre de la Expo EFI 2026, el evento de contenido económico que se desarrolló este martes y miércoles en el Centro de Convenciones de Buenos Aires, consolidándose como la convención más relevante de economía, finanzas e inversiones de la región.
En el inicio de su exposición, el mandatario optó por un enfoque sintético y decidió resumir su presentación a partir de los conceptos que ya había desarrollado en la cena de la Fundación Libertad el lunes y en su posterior intervención del martes en el Palacio Libertad.
En ese marco, Milei subrayó que su intención fue precisar el sentido de ambos mensajes para evitar interpretaciones distorsivas. “El lunes el objetivo fue que quedaran en claro los logros que tuvimos y que tuvimos reconocimiento internacional. Pero como nadie es profeta en su tierra, lo que nos importa es el legado histórico”, afirmó, reforzando la idea de que su gestión comienza a cosechar validación fuera del país pese a las resistencias internas.
En un tramo más enfático de su intervención, el presidente volvió a referirse a las críticas recibidas por su confrontación con el periodismo y defendió con firmeza su postura frente a lo que considera ataques sistemáticos. “No voy a aceptar la psicopateada de los kukas ni de los mentirosos periodistas, tengo derecho a defenderme”, afirmó, marcando un tono de fuerte confrontación política y mediática.
El mandatario sostuvo que sobre su figura se han dicho “barbaridades” y relativizó el impacto de sus propias declaraciones en comparación con las acusaciones que recibe. “Si les digo cualquier cosa, no afecto ni su vida ni su propiedad ni su libertad, ustedes me pueden decir lo mismo y yo los puedo contestar”, expresó, reivindicando su derecho a responder públicamente.
En esa misma línea, profundizó sus cuestionamientos: “No voy aceptar la psicopateada, ni de los kukas ni de los mentirosos de los periodistas. Este grupo despreciable en un 95%, que hablan de mis respuestas pero no hablan de las mentiras: me acusaron de zoofílico, de pedófilo, de incestuoso, o sea creo que tengo derecho a defenderme”, señaló, en una definición que refuerza su narrativa de confrontación contra sectores que, según su visión, buscan deslegitimar su figura y el rumbo de su Gobierno.
El Presidente defendió el ajuste fiscal de su Gobierno y afirmó que fue “el ajuste más grande de la historia de la humanidad”, en torno al 15% del PBI. Sostuvo además que le devolvieron a los argentinos cien mil millones de dólares y que se sacó a 14 millones de personas de la pobreza. En esa línea, rechazó las críticas sobre su impacto social y aseguró que “el ajuste no es recesivo ni crea pobres si cae en quien tiene que caer: el sector público”.
En otro tramo, el Milei enfocó en las medidas orientadas al crecimiento y destacó el rol del Ministerio de Desregulación, al que definió como “el ministerio de los rendimientos crecientes”. En ese sentido, señaló que ya se eliminaron 15.000 regulaciones, a un ritmo de 17 por día. “¿Dónde se ve? Se ve muy fácil. Argentina en el último año saltó 40 puestos en el índice de libertad económica”, afirmó. Además, remarcó que “los únicos que lo hicimos sin salir de una guerra fuimos nosotros”, al destacar la velocidad del cambio, y aseguró que la economía argentina creció un 10% en dos años, en contraste con la tendencia previa de apenas 1% anual.
En materia fiscal, el Presidente destacó la reducción de la carga tributaria y afirmó que se bajamon impuestos. En esa línea, proyectó que, de mantenerse el rumbo actual, “le estaríamos devolviendo a los argentinos 500.000 millones de dólares, lo mismo que recibimos de deuda del gobierno anterior”, al plantear que el proceso de ordenamiento económico apunta a revertir el peso histórico del endeudamiento sobre la economía.
También se refirió al enfoque social de su gestión y al rol del Ministerio de Capital Humano, al señalar que “se podría llamar el ministerio Gary Becker, pero se llama capital humano”. En ese sentido, cuestionó el esquema de asistencia tradicional al afirmar que “antes la asistencia a los sectores más vulnerables era regalarles el pescado, en el fondo la esclavitud”, y planteó un cambio de paradigma: “no queremos que los argentinos sean esclavos, queremos argentinos libres”. Bajo esa lógica, sostuvo que “hoy les damos las herramientas para que salgan de la situación donde están, queremos que aprendan a pescar”.
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