El Gobierno presentó la Tarjeta Joven, una iniciativa que ofrecerá beneficios educativos y laborales a personas de entre 18 y 30 años. El Ministerio de la Juventud afirmó que busca reducir brechas de acceso a oportunidades.
Varios economistas advirtieron que el plan podría convertirse en una carga fiscal si no se controla su ejecución. Cuestionan la ausencia de métricas claras que midan impacto real y transparencia en la entrega.
Organizaciones civiles solicitaron al Gobierno garantizar que el programa no tenga fines políticos y que la selección de beneficiarios se base en criterios técnicos verificables.
Casos similares en otros países generaron preocupación. En España, el “Bono Joven” mostró baja inserción laboral y alta dependencia de subsidios estatales. En Colombia, se reportaron bloqueos y retrasos en los registros.
Expertos recomiendan priorizar formación técnica y empleabilidad antes de ofrecer subsidios directos. Advierten que, sin coordinación con el sector privado, el plan podría perder efectividad a corto plazo.
Pese a las críticas, el Ministerio de la Juventud mantiene la meta de ampliar el acceso a oportunidades. El titular de la institución aseguró que el programa contará con apoyo internacional y alianzas empresariales.
La efectividad de la Tarjeta Joven será evaluada por su capacidad para generar empleos reales y reducir la dependencia de ayudas públicas en la población joven.