La Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF) comenzó sus operaciones en la región haitiana de Artibonite, una de las más afectadas por la violencia. Su meta es recuperar el control de rutas estratégicas dominadas por bandas armadas.


La GSF realizó sus primeras incursiones en Artibonite, enfrentando resistencia sin reportar bajas.
La Fuerza de Eliminación de Pandillas (GSF) comenzó sus operaciones en la región haitiana de Artibonite, una de las más afectadas por la violencia. Su meta es recuperar el control de rutas estratégicas dominadas por bandas armadas.
Las acciones se realizaron junto a la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Haití, bajo supervisión de la ONU. Fuentes locales reportan enfrentamientos en zonas rurales, aunque sin bajas confirmadas hasta el momento.
El despliegue busca restablecer la seguridad y permitir el acceso humanitario en comunidades aisladas. Sin embargo, persiste la preocupación por la capacidad del Estado para mantener el control una vez que la fuerza internacional se retire.
Analistas advierten que el avance militar no bastará sin medidas sociales y económicas que frenen el poder de las pandillas, responsables de miles de desplazamientos y secuestros en los últimos meses.





