La salida de Jenny Mavinga de Gran Hermano Generación Dorada sigue generando repercusión y, con el paso de las horas, comenzaron a conocerse detalles que explican por qué su renuncia no fue tan impulsiva como parecía en un primer momento.
Luego de abandonar la casa, la participante tuvo un mano a mano con el conductor Santiago del Moro, donde se mostró visiblemente conmovida y dio a conocer el trasfondo de su decisión.
Durante la entrevista, Del Moro le recordó su fuerte ingreso al reality y le preguntó qué había cambiado en su paso por el programa. “Me ganó la cabeza”, respondió Mavinga sin rodeos, dejando en claro que el desgaste emocional fue determinante.
La jugadora explicó que comenzó a mezclar lo que ocurría dentro de la casa con su vida personal: “Me empecé a hacer la cabeza con lo que pasaba en la casa y lo relacioné con mi vida afuera. Tengo dos nenas, una preadolescente y otra adolescente, y no sabía cómo podían estar viviendo todo esto”.
A medida que avanzó la charla, Mavinga profundizó en un aspecto clave que terminó inclinando la balanza: su historia personal vinculada a la violencia.









