El juez que interviene en la causa lanzó una severa advertencia a la expareja al cuestionar que prioricen las multas y las denuncias por encima del bienestar de sus hijas.
La batalla judicial entre Wanda Nara y Mauro Icardi volvió a sumar un capítulo que esta vez puso el foco en una cuestión mucho más sensible: la situación emocional de las dos hijas que tienen en común. En las últimas horas trascendió una resolución del juez que interviene en la causa, en la que cuestionó con dureza el comportamiento de ambos progenitores y de sus respectivas representantes legales.
Según el documento dado a conocer en DDM (América TV), el magistrado consideró que las partes parecen concentradas en discutir cuestiones patrimoniales, denunciar incumplimientos y reclamar sanciones económicas, cuando deberían priorizar el bienestar de las niñas y trabajar para revertir el conflicto que las atraviesa. La advertencia incluyó la posibilidad de adoptar una medida excepcional si la situación no cambia.
El expediente fue leído al aire por Martín Candalaft y contiene una serie de observaciones realizadas por el juez a partir de los informes incorporados recientemente a la causa. Entre ellos aparece una evaluación de la licenciada Fernanda Matera, fechada el 20 de agosto, que alertó sobre el maltrato emocional y la angustia que atravesarían las menores, según surge de la resolución difundida públicamente.
El duro llamado de atención del juez a Wanda Nara y Mauro Icardi
Uno de los fragmentos más contundentes del documento apunta directamente contra la manera en que ambos adultos enfrentan el conflicto. El juez sostuvo que existe una ausencia de reflexión sobre las consecuencias que la disputa tiene sobre sus hijas y remarcó que la responsabilidad de revertir esa situación recae exclusivamente sobre los padres.
“Las partes y las letradas parecen encontrarse enfocadas en la cuestión patrimonial, en denunciar continuos incumplimientos y solicitar que se efectivicen multas, en lugar de hacer un análisis profundo respecto del estado en el que se encuentran las niñas”.
Las menores podrían tener un tutor designado por la Justicia
La resolución también señala que no existiría entre los progenitores “el mínimo grado de autocrítica y reflexión” acerca de cómo se llegó a un escenario que el magistrado calificó como dañino y nocivo para las menores.
“Las partes y las letradas deberían tener una actitud superadora y reflexiva en procura de revertir la desafortunada situación que viven las menores por exclusiva responsabilidad de sus adultos responsables”.
De acuerdo con lo expuesto en el documento, el juez consideró especialmente relevante el informe profesional incorporado al expediente, ya que describiría el impacto emocional que atraviesan las niñas en medio de la prolongada disputa entre sus padres.
La posibilidad de que designen un tutor para las hijas
La advertencia judicial no quedó solamente en un llamado de atención. El magistrado dispuso una serie de medidas cautelares destinadas a ordenar la comunicación entre los padres y garantizar la continuidad del vínculo de las niñas con su papá dentro de un ámbito terapéutico.
Entre las resoluciones, ordenó que continúe el proceso de revinculación paterno-filial mediante tratamiento terapéutico privado y que ambos implementen una aplicación destinada exclusivamente a centralizar toda la información relacionada con la crianza y los intercambios parentales. La intención es evitar nuevos enfrentamientos y reducir el contacto conflictivo entre los adultos.
Sin embargo, el punto más fuerte llegó con el apercibimiento final. El juez dejó expresamente establecido que, ante eventuales incumplimientos de estas medidas, podría avanzar con la designación de un tutor para las menores de edad que vele por sus intereses dentro del proceso judicial
“Todo ello bajo apercibimiento, en caso de incumplimiento, de evaluar la posibilidad de designar un tutor para las menores de edad que vele por los intereses de las mismas”, argumentó.
La figura de un tutor no fue ordenada de manera inmediata, sino que aparece como una alternativa que la Justicia podría analizar si los adultos continúan incumpliendo las disposiciones establecidas y persiste la imposibilidad de anteponer las necesidades de sus hijas al conflicto personal.