En zonas costeras también puede modificar las condiciones marítimas y producir oleaje intenso, dependiendo de la ubicación y profundidad del sistema.
Las lluvias abundantes pueden generar además anegamientos y complicaciones para circular, mientras que las ráfagas fuertes aumentan el riesgo de caída de ramas, árboles u objetos que no se encuentren correctamente asegurados.
Por ese motivo, la intensidad del fenómeno no debe determinarse únicamente por la utilización de la palabra “ciclogénesis”. Lo importante es consultar las alertas meteorológicas correspondientes a cada localidad.
El Sistema de Alerta Temprana del Servicio Meteorológico Nacional establece diferentes niveles —verde, amarillo, naranja y rojo— según el riesgo potencial de los fenómenos previstos y proporciona recomendaciones preventivas para la población.
¿Qué zonas pueden verse afectadas?
El sistema que atraviesa el país tiene especial incidencia sobre el Litoral y el noreste argentino, mientras que posteriormente el ingreso de aire frío favorecerá un descenso térmico en una porción más amplia del territorio.
En las áreas alcanzadas por las precipitaciones pueden producirse períodos de lluvia de diferente intensidad y condiciones ventosas.
El comportamiento del sistema, sin embargo, no será idéntico en todas las provincias ni durante todo el período. Mientras algunas zonas pueden registrar lluvias importantes, en otras el efecto más notorio puede estar relacionado con el viento o el posterior descenso de temperatura.
Por eso, los pronósticos deben revisarse periódicamente. El SMN actualiza sus previsiones y alertas a medida que incorpora nueva información meteorológica; sus pronósticos de corto plazo incluyen datos sobre estado del tiempo, temperaturas, viento y ráfagas.