En las faldas de la Huaca de la Luna, en el complejo arqueológico Huacas de Moche de la costa norte peruana, un equipo de investigadores dio con un hallazgo que ilumina las prácticas funerarias de la sociedad moche. Se trata de la tumba de un bebé de unos 1.400 años de antigüedad, depositado en un espacio reservado para personas de elevado estatus.
Carlos Rengifo, integrante del Proyecto Arqueológico Huacas de Moche, explicó que en la plataforma funeraria Uhle ya se habían excavado otras tumbas con restos de adultos considerados de rango alto. El sepulcro del niño se distingue por la riqueza de su ajuar: más de treinta piezas de cerámica que incluyen vasijas con figuras de aves, representaciones de prisioneros, escenas de sacrificio, combates y deidades.
Entre los objetos llama la atención una botella singular. Muestra un cuerpo de agua separado del mar por una franja de arena. Sobre la superficie aparecen aves, peces y dos ranas. Según el arqueólogo Enrique Zavaleta, estos animales en un mismo espacio señalaban la presencia de mucha humedad o la proximidad de las lluvias. Las ranas, en particular, estaban asociadas a la fertilidad y al agua en la cosmovisión moche.














