Un episodio ocurrido en la localidad de El Burgo, en la provincia de Málaga, desató una fuerte polémica internacional luego de que durante las celebraciones de Pascua se llevara a cabo la quema de una figura que, según denuncias, representaba al primer ministro israelí.
El hecho fue rápidamente cuestionado por distintos sectores, que lo calificaron como un acto de antisemitismo encubierto bajo una supuesta manifestación cultural o política.
Críticas por cruzar una línea peligrosa
Si bien algunos intentaron justificar la acción como una expresión de protesta política, especialistas y referentes comunitarios advirtieron que este tipo de representaciones públicas, especialmente en contextos festivos religiosos, terminan fomentando el odio y la estigmatización.











