Keanu Reeves sorprendió al intervenir en uno de los casos judiciales más comentados de la industria audiovisual estadounidense. El actor solicitó a un juez federal que considere una reducción de la pena para el director Carl Rinsch, quien fue declarado culpable de desviar millones de dólares que Netflix había destinado a la producción de una serie que nunca llegó a concretarse.
Rinsch, de 50 años, fue acusado en marzo de 2025 de apropiarse indebidamente de 11 millones de dólares entregados por la plataforma para desarrollar un proyecto televisivo. Tras el juicio, que concluyó en diciembre, fue hallado culpable de fraude electrónico y lavado de dinero. En ese contexto, Reeves decidió enviar una carta al juez federal Jed S. Rakoff, encargado de dictar la sentencia definitiva.

“Estoy escribiendo en apoyo de Carl Rinsch en relación con su próxima sentencia. No conozco los detalles de este caso. Pero basado en lo que sé sobre Carl, quería aprovechar la oportunidad para escribir en su nombre, con la esperanza de que su sentencia pueda ser atenuada con medidas de indulgencia y compasión, así como de justicia”, expresó el actor en el escrito fechado el 1 de mayo, según documentos judiciales obtenidos por la revista People.
La relación entre ambos comenzó durante el rodaje de 47 Ronin, la producción estrenada en 2013 en la que Reeves interpretó a un samurái en el Japón feudal y que fue dirigida por Carl Rinsch.
Según contó el propio actor en la carta, la amistad continuó mucho después del estreno de la película. Incluso recordó que asistió a la boda del director en Uruguay en 2014.

Reeves también reveló que tuvo acceso a una versión preliminar de White Horse, la serie que Rinsch desarrollaba para Netflix y que finalmente nunca fue terminada.








