Durante décadas, el paradero de Retrato de una dama, del pintor italiano Giuseppe Ghislandi, fue un misterio. La obra, sustraída por los nazis en Países Bajos durante la Segunda Guerra Mundial, terminó colgada en una casa de Mar del Plata hasta que una foto en un aviso inmobiliario reveló su ubicación.
El hallazgo derivó en una causa judicial que involucró a descendientes de Friederich Kadgien, un alto funcionario del Tercer Reich. Este miércoles, el abogado de la familia entregó el cuadro en la sede del Ministerio Público Fiscal, según confirmó el fiscal general Daniel Adler.
La causa judicial y los cargos por encubrimiento
Con la recuperación de la pintura, el proceso penal apuntó a Patricia Kadgien y su esposo, acusados de “encubrimiento de robo en contexto de genocidio”. Ambos permanecían bajo arresto domiciliario.
Este jueves, a las 11:30, estaba prevista la audiencia de formalización del caso. Allí, el juez escucharía la exposición del fiscal sobre los hechos atribuidos, la calificación legal y las pruebas reunidas.
El debate giró en torno a la prescripción del delito. Aunque un robo común ya no podría juzgarse tras tantos años, el saqueo de arte por parte del nazismo fue considerado un crimen de lesa humanidad según la Carta de Londres de 1945, por lo tanto imprescriptible.














