El empresario expuso su caso en el Senado en el marco de un proyecto de ley que busca endurecer las penas por falsas denuncias.
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Ricardo Biasotti se presentó en el Senado de la Nación para respaldar el proyecto impulsado por la senadora Carolina Losada, que propone agravar las penas para quienes realicen denuncias falsas. En ese contexto, el empresario relató su experiencia personal vinculada a las acusaciones que, según sostuvo, fueron impulsadas por su ex pareja, Andrea del Boca, durante los años del kirchnerismo.
Durante su exposición, Biasotti aseguró que enfrentó una serie de denuncias que se extendieron a lo largo de más de 20 años y que, pese a haber sido sobreseído en todas las instancias judiciales, le provocaron consecuencias irreversibles en su vida personal.
“Mi historia tiene más de 20 años. Toda una telenovela, plagada de mentiras, engaños, mucha ficción y mucha exposición mediática. El único objetivo fue impedir el vínculo con mi hija”, expresó ante los legisladores.
Según detalló, las acusaciones comenzaron en 2003 con una denuncia por amenazas, seguida en 2004 por una causa por violencia de género. A lo largo de los años, se sumaron otros episodios, como una denuncia por supuesto secuestro en 2008, cuando, según explicó, se encontraba de vacaciones con su hija con autorización judicial.
“Todas estas denuncias fueron desestimadas; fui sobreseído en primera y segunda instancia. Mi legajo está impecable”, remarcó. Sin embargo, el empresario sostuvo que el punto más crítico llegó años después, cuando fue denunciado por abuso sexual. De acuerdo con su testimonio, esa acusación estuvo vinculada a un conflicto judicial previo y terminó siendo desestimada por la Justicia.
“Se determinó que no había signos de victimización ni daño psíquico, y que el relato era una amalgama de falsos recuerdos implantados y mentiras”, afirmó al citar el fallo judicial. Más allá del desenlace judicial, Biasotti aseguró que el daño personal fue irreversible. Según relató, a partir de 2009 se interrumpió completamente el vínculo con su hija, situación que, según su versión, continúa hasta la actualidad. “Yo solo quería ser un padre presente. Esa fue siempre mi única intención”, sostuvo.
En ese sentido, también cuestionó el rol de la exposición mediática en el desarrollo del conflicto, al considerar que amplificó las acusaciones y deterioró su imagen pública.