Investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte lograron recuperar material celular de manuscritos en pergamino de varios siglos de antigüedad sin provocar ningún daño a los documentos. El método permite analizar información genética preservada en la piel animal y abre una ventana a datos sobre comercio, ganadería y vida cotidiana que se remontan a más de mil años.
El pergamino, fabricado a partir de pieles de animales, se usó durante milenios en Europa, Oriente Medio y partes de África para registros legales, mapas y todo tipo de textos. Como las pieles conservan restos biológicos, esos documentos guardan pistas genéticas junto a las palabras escritas.
“Como están hechos de pieles de animales, a menudo es posible extraer información genética de los pergaminos”, explica Tim Stinson, autor correspondiente del trabajo y profesor asociado de inglés en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. “Esa información genética, a su vez, nos ofrece una ventana al pasado y responde preguntas sobre cuándo y dónde se elaboró un manuscrito”.
La misma información puede ir mucho más allá del origen de cada documento. Como el pergamino se empleó durante siglos, el ADN recuperado ayuda a estudiar cómo cambiaron los animales domésticos, cómo surgieron distintas razas y qué enfermedades afectaron al ganado.













