La crisis económica que afecta a Bolivia desde hace más de dos años continúa generando incertidumbre. Mauricio Ríos, analista económico, ha señalado que el país se encuentra al borde del colapso económico debido a la falta de dólares. La baja liquidez y la creciente deuda externa han complicado la situación.
Según Ríos, para salir de esta crisis, se deben implementar reformas profundas. Estas pasan por desmontar el actual modelo del Estado Plurinacional instaurado por el MAS. El gobierno de Luis Arce ha intentado minimizar la crisis, pero los problemas estructurales persisten.
El analista explicó que la emisión descontrolada de dinero y el gasto público elevado han incrementado la inflación y el déficit fiscal. En el último año, Bolivia ha aumentado su deuda pública significativamente. Las reservas internacionales cayeron a niveles críticos.
Esto ha provocado que sectores clave de la economía, como la importación de productos y combustibles, se vean gravemente afectados. Uno de los mayores problemas, según los economistas, es la falta de dólares para cubrir las necesidades del mercado interno.
La escasez de esta divisa extranjera ha obligado al masismo a recurrir a métodos poco convencionales, como la compra de dólares y criptomonedas por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). Esto no ha sido suficiente para estabilizar el suministro de combustibles, generando largas filas en las estaciones de servicio y descontento social.
¿El régimen trata de ocultar el desastre?

A pesar de las advertencias de expertos como Ríos, el gobierno de Arce se ha negado a realizar ajustes fiscales sustanciales. El masismo insiste en que no hay una crisis de deuda. Pero la degradación de la calificación de riesgo del país de Fitch Ratings y Standard & Poor’s es una muestra clara de la vulnerabilidad económica.
Ríos sostiene que la solución pasa por liberalizar la economía, reducir el gasto público y eliminar la subvención de hidrocarburos. A su juicio, el modelo del Estado Plurinacional ha generado una burocracia desmesurada que ha impedido una administración eficiente de los recursos. Esta estructura ha fomentado un gasto público desmesurado y un endeudamiento que perjudica al país ante los mercados internacionales.
La situación se ha complicado aún más con el aumento del déficit fiscal, que ha alcanzado un 9.1% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2024. Las proyecciones de crecimiento económico también se han reducido, y el país podría enfrentar una estanflación si no se implementan reformas. La caída de las exportaciones, especialmente de gas, ha empeorado la situación.









