El ministro de Gobierno, Roberto Ríos, acusó al exdictador Evo Morales de utilizar a los campesinos del Trópico de Cochabamba como escudos humanos. Según Ríos, Morales habría obligado a sus bases a formar parte de un esquema de vigilancia permanente.
La orden de aprehensión en su contra por un caso de trata de personas sigue vigente desde octubre de 2024. Por ello, el cocalero no ha salido de Lauca Ñ, donde permanece resguardado por sus seguidores. Varios dirigentes denunciaron presiones, amenazas y sanciones económicas para mantener esa protección.
Ríos afirmó que los comunarios fueron forzados a sumarse a las vigilias bajo amenaza de perder tierras y parcelas. Además, quienes no acuden deben pagar multas elevadas impuestas por el entorno de Morales.
Las condiciones de quienes vigilan son precarias y se exponen a la intemperie, sin apoyo institucional. En cambio, Morales goza de todos los servicios y comodidad dentro de su residencia. Esta situación ha generado malestar creciente en el sector cocalero.
Dirigentes que antes apoyaban al exmandatario han comenzado a cuestionar su permanencia en la región. Ríos reveló que varios de ellos evalúan solicitar su salida del Trópico de Cochabamba.
Alegan perjuicio económico, desgaste físico y abandono de actividades productivas. Morales ha convertido el lugar en un bastión defensivo mientras promueve su candidatura inhabilitada. Las tensiones internas aumentan día a día, según reportes del propio Gobierno.
Los anillos de seguridad establecidos alrededor del sindicado por pedofilia están compuestos por comunarios con escudos y lanzas artesanales. Estas personas también han creado barreras con estacas y promontorios de tierra. Se reportaron torres de vigilancia y puntos de control construidos por los mismos pobladores.
A pesar del temor a represalias, muchos comienzan a denunciar los abusos cometidos. “Ya no quieren seguir siendo usados como muro humano”, afirmó Ríos en conferencia de prensa.















