La Municipalidad de La Calera investiga la cesión irregular en 2010 de un terreno de 147 metros cuadrados que hoy traba una obra de desagüe de $1.400 millones clave para 20 mil vecinos.
Un terreno reservado desde el diseño del barrio Stoecklin para el desagüe pluvial de la avenida fue alambrado y luego tapiado para frenar la obra más importante de la gestión de Fernando Rambaldi. El municipio investiga cómo, en gestiones anteriores, ese espacio fue entregado de manera irregular a una familia que habría actuado de buena fe, y detrás de la maniobra aparecerían los mismos que lo entregaron, hoy principales interesados en que la obra no avance.
La repavimentación de la Av. Simón Bolívares la obra más significativa que hoy se ejecuta en La Calera. Gracias a la decisión política del intendente Fernando Rambaldi, el municipio lleva adelante una obra cuya inversión total es de más de $1.400 millones, con el aporte parcial de la Provincia, que beneficia de manera directa a más de 20 mil vecinos de los barrios Stoecklin, Industrial, Altos de La Calera, Los Prados y La Estanzuela, conectándolos con el Centro de la ciudad.
Como parte integral de esta obra, la Municipalidad inició la construcción de un desagüe pluvial que une la Av. Simón Bolívar con el canal ubicado sobre calle Los Paraísos. Este desagüe contempla una boca de tormenta destinada a recibir el agua que baja desde la zona alta de la ciudad y que tiende a inundar y afectar las calles de la doble intersección de Bolívar, Sucre y Cochabamba, en la esquina del Parque de la Familia.
Los avances de la repavimentación de la Avenida Simón Bolivar
Un terreno reservado para todos los calerenses
Consta en los planos que cuando se diseñó el barrio Stoecklin, se reservó especialmente un terreno de 147 metros cuadrados con el fin de construir este desagüe. No se trata de un lote edificable: la normativa vigente en La Calera exige un mínimo de 250 metros cuadrados para la construcción. Es decir, ese espacio fue pensado desde su origen como infraestructura pluvial al servicio de toda la ciudad y, como tal, jamás pudo ser vendido, cedido ni entregado a un particular.
Sin embargo, cuando los trabajos del desagüe estaban próximos a iniciar, el terreno fue alambrado para impedir su continuidad. La Municipalidad retiró el alambrado en resguardo del interés público y, en respuesta, el terreno fue nuevamente cerrado, esta vez con un tapiado.
Avances de la repavimentación de la Avenida Simón Bolivar en La Calera
Una familia engañada, una maniobra que viene de atrás
La investigación administrativa iniciada por el municipio permitió reconstruir el trasfondo de esta situación. Según ha trascendido, el terreno habría sido entregado a una familia de la ciudad como supuesto pago de una deuda por parte de autoridades de gestiones anteriores. La familia, actuando de buena fe, creyó legítimamente que ese lote le pertenecía. Pero la realidad es que fue engañada: se les entregó algo que nunca pudo entregarse, un espacio verde, no edificable y reservado desde el origen del barrio para el desagüe pluvial de toda la ciudad.
La maniobra se completó en el año 2010, cuando desde el propio Estado municipal asignó a alguien de manera irregular un número de cuenta de agua y un número de cuenta para el pago de tasas a la propiedad sobre un terreno público, sin ninguna documentación respaldatoria. Así, con el paso de los años, se fueron construyendo artificialmente las condiciones para que un bien de todos los calerenses terminara en manos privadas.
Esto plantea las preguntas que la actual gestión considera gravísimas: ¿Quién ordenó asignar cuentas de servicios a un espacio verde público? ¿Quién entregó como pago un terreno que no era suyo sino de todos los calerenses? ¿Y por qué los mismos que participaron de aquella entrega irregular aparecerían hoy detrás de los intentos de frenar la obra más importante de la ciudad?
Intendente de La Calera, Fernando Rambaldi
Los verdaderos responsables
Para la gestión municipal queda claro que el problema no es la familia, que fue víctima de un engaño montado desde el propio poder, sino quienes usaron un bien público como moneda de cambio y hoy, ante el avance de la obra que deja al descubierto aquella maniobra, buscan sabotear la repavimentación de la Av. Simón Bolívar. Se trata de las mismas viejas prácticas que durante años pusieron intereses particulares por encima del bien común y que los calerenses decidieron dejar atrás.
Frente a esta situación, la Municipalidad ya ha tomado todas las medidas legales y administrativas correspondientes: solicitó a Catastro Provincial la desafectación del lote como dominio privado, dispuso la regularización de las cuentas asignadas irregularmente e inició las actuaciones para determinar responsabilidades, incluyendo las denuncias penales que pudieran corresponder.
La obra continuará avanzando. La gestión del intendente Fernando Rambaldi confirmó que no permitirá que las maniobras del pasado detengan el progreso de la ciudad, porque defender el interés público es defender a cada uno de los vecinos.