La Municipalidad de Córdoba procedió a la clausura de Wachitas Bar, un establecimiento ubicado en Ituzaingó 521 de Nueva Córdoba. El operativo se realizó tras confirmar que el local presentaba condiciones irregulares y actividades no autorizadas que ponían en riesgo a los asistentes.
El comercio registró durante 2025 al menos 3 clausuras previas por ruidos molestos y exceso de capacidad. En esta nueva inspección se detectaron fallas eléctricas graves, elementos de seguridad vencidos y modificaciones estructurales no declaradas.
"No se encontró ningún elemento que vincule al establecimiento con la investigación en cuestión", aseguraron desde la administración del local.

Irregularidades y vínculos bajo la lupa
La clausura tomó relevancia pública debido a la relación laboral de una de sus trabajadoras, Soledad Andreani, con el caso del asesinato de Agostina Vega. La mujer es la propietaria del Ford Ka que, según la fiscalía, fue utilizado por Claudio Barrelier para trasladar los restos de la víctima.
Mientras el bar busca deslindar responsabilidades mediante comunicados oficiales, la gestión municipal reforzó el control tras comprobar que las fajas de seguridad fueron removidas sin autorización. Esta conducta evidencia un desprecio absoluto por la normativa vigente, contrastando con la exigencia de transparencia que debe regir en cualquier emprendimiento privado.










