CaO, más que un mall tradicional
La estrategia del desarrollador queda resumida en la definición de Moreno: “No pensamos CaO como un paseo comercial tradicional. Queremos que sea un espacio donde uno pueda hacer sus compras, pero también encontrarse, caminar, tomar algo y disfrutar”. Esa concepción busca generar permanencia y frecuencia de visita, dos variables centrales para la rentabilidad de los locales y para transformar al complejo en un verdadero polo comercial.
El proyecto también incorpora características vinculadas con sustentabilidad, accesibilidad y seguridad. El complejo tendrá adoquinado permeable, riego por goteo, unas 3.000 plantas y 35 árboles, además de 35 cámaras de seguridad con tecnología para lectura de patentes, detección de personas y monitoreo por zonas. También contará con 250 metros de circulación peatonal continua, baños accesibles, ascensor y será pet friendly.
Para La Calera, la llegada de CaO representa algo más que nuevos locales. Es una señal de que el crecimiento residencial comienza a traducirse en inversiones comerciales, generando nuevos puestos de trabajo, mayor oferta de servicios y una competencia que puede modificar los hábitos de consumo de miles de vecinos. La lógica es similar a la observada en otros corredores residenciales del país, donde el crecimiento de viviendas de mayor poder adquisitivo termina impulsando nuevos formatos comerciales de cercanía.
La ubicación es, precisamente, uno de los principales activos del proyecto. CaO se encuentra a pocos minutos de Córdoba Capital y rodeado por barrios como La Rufina, El Bosque, Ciudad La Calera, La Deseada, Lomas de las Carolinas, La Cuesta, Las Delicias y La Estanzuela. Esa concentración residencial permite que el emprendimiento no dependa exclusivamente del consumidor que llega desde el centro de La Calera, sino de un área de influencia mucho más amplia.
Con la obra entrando en su etapa final y el 78% de los locales ya comprometidos, CaO llega al mercado con una señal de demanda previa poco habitual para un proyecto que todavía no abrió sus puertas. La apuesta de JAM S.A. es clara: transformar el crecimiento inmobiliario de La Calera en una oportunidad comercial y convertir al nuevo paseo en un punto de encuentro para uno de los corredores residenciales que más se desarrollaron en las Sierras Chicas.