La remoción de la asfixia impositiva sobre el sector privado exige una estricta planificación macroeconómica para resguardar la estabilidad de las cuentas públicas. La eliminación de los gravámenes que castigan la producción privada demanda plazos extensos si se pretende mantener el orden financiero actual.
Un estudio del Ieral de la Fundación Mediterránea determinó que Córdoba necesitaría 16 años de crecimiento continuo para suprimir los impuestos a los Ingresos Brutos y de Sellos. El cálculo se fundamenta en una proyección optimista de expansión económica del 3,3% anual en términos reales.
"Confiar únicamente en el crecimiento económico haría demasiado lenta la eliminación de los impuestos que más afectan la inversión y la competitividad", advirtió el presidente del instituto, Osvaldo Giordano.
La eliminación de los gravámenes que castigan la producción privada demanda plazos extensos si se pretende mantener el orden financiero actual.
El peso de los tributos distorsivos y el panorama nacional
La problemática estructural del diseño fiscal no es un fenómeno exclusivo del territorio mediterráneo y se extiende hacia las principales economías del país. Bajo la hipótesis de mantener el gasto público constante, Buenos Aires requeriría casi 19 años para prescindir de Ingresos Brutos y Sellos, mientras que Santa Fe y Mendoza demandarían 14 años.
Los datos recopilados por los especialistas reflejan la enorme dependencia que las administraciones públicas poseen respecto a la recaudación de estos peajes obligatorios sobre la actividad comercial. La sustitución de mecanismos ineficientes por esquemas que incentiven el desarrollo privado resulta urgente para liberar las fuerzas productivas de las trabas burocráticas.
Los datos recopilados por los especialistas reflejan la enorme dependencia que las administraciones públicas poseen respecto a la recaudación de estos peajes obligatorios sobre la actividad comercial.
Para el entramado industrial de Córdoba, estos tributos provinciales representan una carga directa que encarece los costos fijos y limita la inserción en mercados de libre comercio. El polo productivo local sigue de cerca estas proyecciones debido al impacto directo que tiene el costo impositivo sobre la capacidad de inversión de las pymes.
La erradicación de los impuestos distorsivos a nivel nacional, como las retenciones y el impuesto al cheque, exigiría un período de 11 años bajo el mismo sendero de crecimiento. Por este motivo, el análisis concluye que la disciplina fiscal es una condición indispensable que debe complementarse con una reforma tributaria integral para dinamizar el progreso real del contribuyente.