Contenedores desbordados y falta de recolección eficiente generan indignación en los comerciantes de la zona núcleo.
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La esquina de avenida Colón y la peatonal 9 de Julio se ha convertido en una postal de abandono que castiga a la iniciativa privada. Una comerciante del sector denunció la acumulación constante de residuos que afecta la operatividad de los negocios y la circulación de turistas. Las imágenes revelan contenedores desbordados y decenas de bolsas de consorcio apiladas sobre la vereda sin que el servicio de higiene urbana responda con eficacia.
El deficiente esquema de recolección municipal provoca que los residuos permanezcan durante días en una de las zonas más transitadas de la capital. Según los testimonios, los camiones suelen retirar únicamente el contenido de los recipientes, dejando los bultos del suelo a la deriva del clima. Esta inoperancia de Daniel Passerini en la gestión de servicios básicos impacta directamente en la estética y salubridad de los corredores comerciales de Córdoba.
Los costos de la ineficiencia
La desidia en la gestión de residuos también genera daños colaterales en la infraestructura pluvial urbana durante los días de tormentas intensas. La semana pasada, la basura acumulada provocó que se taparan los desagües centrales, derivando en anegamientos que perjudicaron el ingreso a los locales. Este escenario demuestra que el gasto público en empresas de recolección no se traduce en resultados tangibles para el contribuyente que sostiene el sistema.
Los propietarios de los comercios advierten que el mal olor y la suciedad espantan a los clientes potenciales en pleno centro de la ciudad. El sector privado exige una revisión de la frecuencia de paso de los camiones para evitar que el corazón de Córdoba se transforme en un basural. La falta de control sobre las prestatarias evidencia una Municipalidad de Córdoba que prioriza la burocracia por sobre el cuidado de la vía pública, función para la cual los cordobeses pagan tasas locales.