Investigadores del INTA y la Fundación Maní Argentino validaron el uso de centeno para blindar el suelo productivo.
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La gestión técnica del INTA alcanzó un hito productivo al reducir más de 80% la erosión eólica en los campos destinados al cultivo de maní. Estos ensayos en el sur de Córdoba responden a la demanda de un sector privado que expandió su frontera hacia diversas zonas de suelos arenosos. La aplicación de ciencia aplicada permite transformar datos recolectados en toneladas de suelo por hectárea para optimizar la rentabilidad del campo.
El centeno demostró ser el cultivo de cobertura más eficiente por su rusticidad y alta velocidad de implantación en ambientes agrícolas marginales. Los investigadores buscan alcanzar un umbral del 30% de cobertura vegetal antes de que comience el período crítico de vientos en la región central.
Las pruebas realizadas desde 2015 comparan métodos de siembra y fechas para garantizar que el suelo permanezca protegido durante toda la rotación. Lograr la meta de 100 plantas por cada metro cuadrado requiere sembrar entre 15 y 40 kilos de semilla de centeno según la variedad elegida. Las estrategias de siembra al voleo previas al arrancado tienden a lograr un mejor control de la degradación por el mayor desarrollo de la biomasa.
Estos ensayos en el sur de Córdoba responden a la demanda de un sector privado que expandió su frontera hacia diversas zonas de suelos arenosos.
Innovación técnica y alianzas estratégicas para la sustentabilidad privada
El secado del cultivo de servicio debe realizarse antes de la encañazón para evitar el consumo de agua y conservar humedad para la campaña estival. Esta decisión técnica se define en función de la humedad del suelo y las probabilidades de lluvia registradas hacia mediados del mes de septiembre.
La red de ensayos cuenta con la participación de la Fundación Maní Argentino y diversas universidades nacionales en un marco de cooperación técnica. Los resultados positivos también reportaron una menor presencia de malezas y aportes significativos de carbono orgánico a la estructura del suelo. La disminución de pérdidas de nutrientes fundamentales como el fósforo en el sedimento refuerza la competitividad de las empresas agroindustriales.
Alcanzar un nivel de cobertura superior al 60% transforma a estos lotes en verdaderos sistemas de servicios con mejoras en el funcionamiento biológico. El compromiso del INTA con la eficiencia operativa asegura que el capital natural del país se preserve mediante el uso de conocimiento de vanguardia.
La red de ensayos cuenta con la participación de la Fundación Maní Argentino y diversas universidades nacionales en un marco de cooperación técnica.