Tres alumnos de 17 años pertenecientes a la Escuela Experimental PROA de Alta Gracia desarrollaron una tecnología para la rehabilitación médica. Los estudiantes Morena Martínez, Iván Correa y Gustavo Carrasco crearon una mano robótica destinada a personas que conviven con afecciones como Parkinson y artritis. La iniciativa combina una herramienta equipada con sensores electrónicos y una plataforma informática para teléfonos inteligentes.
La propuesta, denominada PulsoFirme, comenzó a ser diagramada en las aulas entre marzo y abril a partir de investigaciones aplicadas e interacciones reales con pacientes. El invento de los estudiantes de la provincia de Córdoba obtuvo el 1° puesto en la categoría Secundario del Concurso Nacional Emprende U 2026. El certamen se llevó a cabo en Rosario y otorgó a los ganadores un capital de $3.000.000 para financiar el perfeccionamiento del equipo.
La docente Verónica Toledo, profesora del área de Desarrollo de Software, supervisó las distintas instancias lectivas del trabajo desde los primeros meses. Toledo declaró: “PulsoFirme nace en marzo, abril, más o menos, cuando los chicos me presentan la idea como uno de los proyectos”. La docente remarcó la predisposición del grupo para estructurar la programación y ensamblar los componentes del hardware.
La iniciativa combina una herramienta equipada con sensores electrónicos y una plataforma informática para teléfonos inteligentes
Características del sistema y proyección técnica
El equipo electrónico cuenta con una placa vinculada mediante conexiones sin cable de Wi-Fi y Bluetooth hacia la aplicación para celulares. La programadora Morena Martínez diseñó la interfaz móvil que posibilita medir la intensidad del temblor muscular y controlar los estímulos de la prenda. La herramienta emite vibraciones mecánicas y genera transferencia de calor para atenuar las fluctuaciones motoras involuntarias en las manos.
Por su parte, Iván Correa concretó entrevistas con profesionales sanitarios para ajustar las dimensiones de la estructura a las extremidades del usuario. Las sugerencias recibidas permitieron adaptar los puntos de contacto directo donde se manifiestan los temblores característicos de las enfermedades tratadas. El ensamble técnico del chasis, la placa integrada y la batería de litio recargable fue ejecutado por el alumno Gustavo Carrasco.
El prototipo incorporó una base flexible mediante manufactura de impresión 3D para reemplazar los componentes rígidos utilizados al inicio. Respecto a la autonomía del equipo, Gustavo Carrasco afirmó: “Nuestro objetivo es hacer un guante que podamos usar durante 1, 2 o 3 horas y que, a la vez, nos permita realizar nuestras tareas”. Los $3.000.000 obtenidos en el concurso de Rosario se volcarán a la compra de nuevos componentes para culminar el diseño final.