La velocidad en la avenida Luchesse
El problema no se limita a la velocidad. La duplicación de la avenida Padre Luchesse incrementó la capacidad de circulación y modificó las características de una vía que atraviesa una zona urbana en expansión. Los vecinos vienen reclamando más semáforos, reductores de velocidad y pasarelas peatonales, debido al aumento del tránsito y a las dificultades para realizar cruces seguros.
En este sentido, el municipio trabaja en conjunto con Caminos de las Sierras para analizar soluciones de infraestructura. Entre las alternativas bajo estudio aparecen la instalación de semáforos, macrorrotondas, retornos y sendas o pasos peatonales elevados. La idea es que el radar sea solamente una primera respuesta mientras se definen intervenciones de mayor alcance.
La discusión también plantea un cambio en la manera de abordar la seguridad vial. Para Crespo, la avenida ya adquirió características propias de una avenida urbana, debido al crecimiento de los barrios, las obras y la cantidad de personas que circulan diariamente por el sector. Según datos difundidos por el funcionario, por la Luchesse transitan alrededor de 15.000 vehículos por día.
Villa Allende y la reducción de velocidad
El desafío, por lo tanto, excede la colocación de un radar. Villa Allende busca que la reducción de la velocidad se transforme en un hábito y no solamente en una reacción frente a un control. La combinación de radares móviles, presencia de inspectores, capacitación y futuras obras de infraestructura apunta a una misma meta: reducir los siniestros y hacer más segura una avenida que, con el crecimiento urbano, dejó de ser solamente una vía rápida de conexión y pasó a formar parte del entramado cotidiano de la ciudad.
En ese contexto, el radar aparece como una herramienta de prevención antes que como un mecanismo recaudatorio: controlar, advertir y modificar conductas para evitar que la velocidad vuelva a convertirse en el factor que transforme un siniestro vial en una tragedia.