El municipio que gobierna Pablo Cornet puso en marcha una prueba piloto con un radar móvil que cambia de ubicación a lo largo de los 5,4 kilómetros de la avenida. La medida busca modificar las conductas de los conductores.
Luego de una sucesión de accidentes registrados en la avenida Padre Luchesse, la seguridad vial volvió a convertirse en una prioridad en Villa Allende, en el departamento Colón, Córdoba.
Frente a este escenario, el municipio que gobierna Pablo Cornet comenzó a utilizar un radar móvil para controlar la velocidad de los vehículos y generar un cambio de conducta entre quienes circulan por una de las principales vías de conexión de la ciudad.
La prueba piloto comenzó a principios de septiembre y contempla que el dispositivo sea trasladado a distintos puntos de los 5,4 kilómetros de la avenida Luchesse. La decisión de no mantenerlo fijo responde a una estrategia concreta: evitar que los conductores reduzcan la velocidad únicamente al pasar por el lugar donde saben que existe un control. Según explicó el secretario de Gobierno de Villa Allende, Felipe Crespo, el objetivo es que el control tenga un efecto sobre toda la traza.
“Inicialmente hemos alquilado un radar móvil que va a tomar desde distintas posiciones, precisamente para que la gente no se acostumbre a bajar la velocidad solamente en un punto”, explicó Crespo
La decisión se tomó en un contexto marcado por la cantidad de siniestros viales registrados sobre la avenida. De acuerdo con datos difundidos por La Voz, desde comienzos de año se contabilizaron 39 siniestros en los 5,4 kilómetros de la traza, mientras que durante la última semana de agosto se produjeron dos accidentes con víctimas fatales.
El municipio sostiene que controlar la velocidad es una de las primeras medidas necesarias para reducir el nivel de riesgo. La avenida tiene una velocidad máxima señalizada de 80 kilómetros por hora, aunque existen sectores donde el límite se reduce a 60 y 40 kilómetros por hora, especialmente en cruces y rotondas.
Según Crespo, la intención es comenzar a controlar y sancionar los excesos de velocidad una vez finalizada la etapa de capacitación del personal.
Durante los primeros días, el radar funciona además como una herramienta preventiva y educativa. El dispositivo muestra a los conductores la velocidad a la que están circulando, con la intención de generar una reacción inmediata antes de que se produzca una infracción o, eventualmente, un accidente. “Todavía no estamos poniendo multa porque estamos en esta instancia de capacitación”, aclaró Crespo.
La velocidad en la avenida Luchesse
El problema no se limita a la velocidad. La duplicación de la avenida Padre Luchesse incrementó la capacidad de circulación y modificó las características de una vía que atraviesa una zona urbana en expansión. Los vecinos vienen reclamando más semáforos, reductores de velocidad y pasarelas peatonales, debido al aumento del tránsito y a las dificultades para realizar cruces seguros.
En este sentido, el municipio trabaja en conjunto con Caminos de las Sierras para analizar soluciones de infraestructura. Entre las alternativas bajo estudio aparecen la instalación de semáforos, macrorrotondas, retornos y sendas o pasos peatonales elevados. La idea es que el radar sea solamente una primera respuesta mientras se definen intervenciones de mayor alcance.
La discusión también plantea un cambio en la manera de abordar la seguridad vial. Para Crespo, la avenida ya adquirió características propias de una avenida urbana, debido al crecimiento de los barrios, las obras y la cantidad de personas que circulan diariamente por el sector. Según datos difundidos por el funcionario, por la Luchesse transitan alrededor de 15.000 vehículos por día.
Villa Allende y la reducción de velocidad
El desafío, por lo tanto, excede la colocación de un radar. Villa Allende busca que la reducción de la velocidad se transforme en un hábito y no solamente en una reacción frente a un control. La combinación de radares móviles, presencia de inspectores, capacitación y futuras obras de infraestructura apunta a una misma meta: reducir los siniestros y hacer más segura una avenida que, con el crecimiento urbano, dejó de ser solamente una vía rápida de conexión y pasó a formar parte del entramado cotidiano de la ciudad.
En ese contexto, el radar aparece como una herramienta de prevención antes que como un mecanismo recaudatorio: controlar, advertir y modificar conductas para evitar que la velocidad vuelva a convertirse en el factor que transforme un siniestro vial en una tragedia.